Se reunieron ayer en el restaurante del cruce de Sierras Bayas. Esperaban la concurrencia prometida de funcionarios del Departamento Ejecutivo. Sólo apareció gente de una calera. No están dispuestos a soportar el humo que no saben qué consecuencias futuras puede tener en su salud y en la de sus hijos. Se vuelven a juntar mañan y toman decisiones.
Anoche se habían juntado otra vez en el restaurante del cruce de Sierras Bayas. Cerca de las nueve de la noche decidieron empezar a levantar campamento y citarse para mañana a las cuatro de la tarde, sin presencias ajenas, para tomar decisiones serias.
Un grupo se quedó para hablar con EL POPULAR, mientras el dueño del restaurante preparaba cena para los potenciales clientes. "El jueves pasado nos reunimos con el Municipio y habían prometido para hoy citar a la gente de las caleras", recordaron. Sin embargo, anoche no fue nadie del Departamento Ejecutivo y de las caleras hubo sólo una: la ex Milesi, que ahora se llama Cooperativa La Productiva. "Hoy es el último día que teníamos para esperar una solución". Fueron tajantes.
Ellos aclaran, primero y principal, que "no queremos que se clausure a nadie, queremos que la gente trabaje y que podamos seguir conviviendo como hasta hace dos años". Por lo tanto, "la solución es empezar a traer carbón bueno como, mínimamente, ya lo empieza a hacer La Productiva". El problema es que "es muy caro y no lo pueden comprar". La clave pasa por la exportación del mejor carbón y el encarecimiento para uso interno. Lo que empuja a comprar el de Río Turbio, que es mezcla y de mala calidad.
Lo que era hasta hace poco un paisaje paradisíaco, un lugar para vivir sin problemas y lejos de los dramas urbanos, ahora es un suplicio. "Nosotros en el campo también pretendemos tener un espacio libre de humo", ironizaron, contraponiendo su drama al empeño municipal de no permitir fumar en ningún lugar de la ciudad.
Las consecuencias los preocupan cada vez más: "Irrita la vista, seca la boca, hace toser, no se puede dormir porque el olor despierta a la noche, por más que se cierren las ventanas el humo se cuela, genera problemas respiratorios".
El humo es tan denso que "se eleva y baja enseguida a ras del piso; es puro azufre", lamentan. Otro de los dramas de que sea tan al ras es el riesgo de accidentes: según como sople el viento, el humo suele invadir la ruta con el consecuente peligro. Los vecinos aseguraron que el día de la reunión con funcionarios municipales "nos dijeron que lo que más les preocupaba eran los accidentes" y "no nuestra salud". Entonces lamentan pensar que "sólo un accidente los haría mover para solucionar esto".
No faltan quienes comienzan a contar los casos de cáncer que dicen ver crecer en la zona serrana. "Hay gente joven que se muere, que nunca había fumado, que llevaba una vida sana", aseguran.
Desde que el conflicto creció, "Peñacal no trabaja de día, sólo lo hace de noche. Y es impresionante el humo y el olor que te despierta". Más riesgo aún para quienes circulan en la ruta. Algunos creen que el cambio de horario es para evitar las clausuras. Otros aseguran que las medidas contra la ex Calera Milesi son "absolutamente políticas" y le piden a la diputada Alicia Tabarés "que se haga cargo de lo que creó". Peñacal es una fábrica recuperada, transformada en cooperativa y la legisladora impulsó la expropiación. Entonces le exigen a ella que habilite recursos económicos para que no quemen combustible de pésima calidad que dañe la salud de los vecinos.
También destacaron que "quema lo mismo Cal Sarmiento de La Providencia; hay algunas que queman petróleo, plástico, cualquier porquería". Después, aseguraban, "vienen a hablar de salidas turísticas...". Finalmente, dejaron en el aire aseveraciones tremendas: "Las nubes absorben todo eso que se quema, ese azufre, y cuando llueve, cae una lluvia ácida que no sólo afecta el pasto, la piel, sino también la respiración y las napas".
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