Vecinos del centro reclaman que se regule el impacto de los locales nocturnos

Un grupo de vecinos de distintas zonas del centro reclaman que se haga cumplir la normativa que persigue la eliminación de ruidos molestos del medio ambiente. El alto volumen de la música, los escapes libres y la violencia urbana serían las principales problemáticas. Desde el Municipio afirman que los controles se realizan y aseguran que podrían darse clausuras definitivas.
En los últimos días, grupos de ciudadanos de distintas zonas del microcentro y alrededores manifestaron su indignación por la falta de soluciones concluyentes ante la problemática de los ruidos molestos originados por algunos de los tantos locales nocturnos de la ciudad, y otras situaciones que atentan contra la convivencia entre los vecinos. El volumen de la música aparece en primer término dentro de las demandas vecinales al respecto, pero a esto se suman otras denuncias referidas a la circulación de vehículos con escape libre, y a hechos de violencia y vandalismo que ocurren constantemente en torno estos establecimientos.

Entre los lugares citados por los vecinos se destaca el local bailable ubicado en la calle General Paz, entre Moreno y Rivadavia, y se expresó, además, la preocupación por otros puntos de la ciudad como la esquina de Brown y Coronel Suárez, un local de calle Coronel Suárez entre Riobamba y Cerrito y otro en el primer piso de la esquina céntrica de San Martín y Vicente López.

Desde el municipio local afirmaron que se encuentran trabajando en el tema y que, en las últimas semanas, se labraron infracciones en distintos establecimientos, algunos de los cuales acumulan ya un importante número de incumplimientos a las normas. En este sentido, se informó que dicha sumatoria podría derivar en la clausura definitiva del lugar.

La imposibilidad de conciliar el sueño no es un tema menor para cualquiera. El tiempo necesario para recobrar fuerzas durante la noche es vital para muchas personas que tienen la obligación de trabajar incluso en los días del fin de semana, y deberían contar con el derecho a no ser invadidos por sonidos alta potencia en el interior de sus hogares. Sin embargo, suele ser negado por quienes opinan que esto limita la diversión de los que asisten a los centros nocturnos o, tal vez, el negocio de quienes administran los emprendimientos de esta clase. En última instancia, lo ideal sería encontrar la manera de organizar la situación de modo tal que los derechos de cada parte no se cercenen mutuamente. Lo cierto es que no se da en la práctica.

"La tortura musical empieza tipo 4 de la mañana, cuando se siente más fuerte adentro de las casas y edificios que adentro del boliche" relató un vecino que vive en las cercanías del local bailable situado en General Paz entre Rivadavia y Moreno. "Yo he medido con un decibelímetro y, si abro la ventana, en el interior de mi casa marca entre 82 y 84 decibeles", detalló.

El disgusto de la gente de los alrededores es comprensible si se considera lo previsto por la ordenanza municipal Nº 997/89 que normatiza la erradicación de los ruidos molestos. Según el documento legislativo, están prohibidas "las transmisiones fonográficas de toda clase, en y hacia la vía pública, en cuanto excedan los 85 decibeles tomados en la fuente de sonido". Por lo cual, una medición de 84 decibeles dentro de un domicilio cercano al establecimiento nocturno, indicaría que el nivel en la fuente de sonido ha sido ampliamente superado.

La ordenanza especifica, además, los horarios en los cuales podrán ser superados estos límites: "Se permitirán en el horario comprendido entre las 8.00 y las 12.00 y las 16.00 y las 22.00 en verano. En invierno el horario vespertino autorizado estará comprendido entre las 16.00 y las 20.00".

Insomnio forzado

"El sonido es un tema, porque el edificio no está en condiciones para ser un local bailable, tiene techo de vidrio y de chapa, y a esto hay que sumar las situaciones a la salida que incluyen riñas y destrozos de propiedad privada", advirtió un vecino de la calle General Paz, quien a su vez declaró: "En Control Urbano hay cientos de denuncias. Pero el impacto que se produce a la salida es mucho más fuerte que el que causa el ruido. Hay peleas, gente que termina tirada en la calle por ebriedad, se orina y defeca en las puertas de las casas, es tierra de nadie. Cuando hay peleas la policía los disuade para que se vayan pero no hay detenidos. Nosotros no podemos dormir ningún fin de semana a pesar de tener todo cerrado y vidrios dobles".

En coincidencia con estos testimonios, una vecina que reside en los alrededores de Brown y Coronel Suárez, decidió reclamar públicamente por la situación en que se encontraría a partir de la apertura de un local nocturno en esa equina. "Desde que abrió un bar en la esquina, se acabó la tranquilidad nocturna" aseveró la mujer, y puntualizó: "Lo peor no es sólo la música o la gente que habla o grita en la vereda, que sí molestan , por supuesto, sino los autos y motos con escape libre que pasan por la esquina. Corren picadas por Brown autos con escape libre a partir de la medianoche". En este sentido, la ordenanza del año '89, citada previamente, prohíbe "la circulación en la vía pública de vehículos desprovistos de silenciador de escape de motor".

La ciudadana expresó la gravedad de la situación ejemplificando que tuvo que mudar su dormitorio al comedor, el cual está más alejado de la vereda, como un intento de atenuar la invasión de sonidos en su casa y reveló: "Vecinos que tienen sus casas sobre Brown y viven el problema del ruido desde años anteriores, cuentan que toman pastillas para poder dormir", al mismo tiempo que se preguntó: "¿Se puede hacer algo más que denuncias en Control Urbano? No digo nada sobre el Corso, que tiene días y horarios. Pero este cáncer que tenemos en la esquina está siempre y autorizado para molestar hasta las 6 de la mañana".

Control Urbano

Desde el gobierno municipal informaron que el fin de semana pasado se labraron actas de infracción tanto en el local de la calle General Paz, que ya acumularía un abultado número de incumplimientos a diferentes ordenanzas, como así también en el establecimiento de Suárez y Brown, donde se habría constatado una primera infracción.

Cave recordar que el sitio ubicado entre Moreno y Rivadavia, sobre General Paz, ya sufrió una clausura preventiva por tres días, a raíz de infracciones vinculadas a la emisión de ruidos molestos y a la existencia de gente fumando en su interior. Sin embargo, la concreción de la clausura habría sido por la no presentación de sus propietarios ante el Tribunal de Faltas, donde habían sido citados a declarar sobre las infracciones.

El titular del área municipal de Control Urbano, Renaldo Améndola, aseguró que, una vez finalizado el plazo de clausura, los inspectores de Control Urbano realizaron nuevos controles en horario de funcionamiento y encontraron nuevas irregularidades: "Estuvimos controlando este fin de semana y se labraron infracciones por ruidos molestos. Las infracciones están a disposición del Juzgado de Faltas", informó el funcionario.

En este orden, desde el Municipio, advirtieron que, si bien los ruidos molestos no permiten realizar una clausura directa de cualquier establecimiento, la sumatoria de violaciones a la normas podrían determinar la clausura definitiva del establecimiento nocturno.

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