En una declaración, propuso la participación de “todos los actores regionales” en el conflicto, incluyendo a Irán.
La declaración incluye el auspicio de involucrar a Irán en el proceso pacificador y de que avancen las negociaciones entre israelíes y palestinos con el patrocinio estadounidense, que “ayudarían a la pacificación de Siria”.
En la misma jornada en la que el Secretario de Estado norteamericano, John Kerry, dialogó de estos temas con su homólogo vaticano, monseñor Pietro Parolín, en un encuentro en el Palacio Apostólico que duró una hora y 40 minutos, se conoció una declaración tras la reunión de expertos internacionales católicos y no católicos en la Academia Pontificia de las Ciencias, que preside el arzobispo argentino Marcelo Sánchez Sorondo.
Estados Unidos reconoce al Papa Francisco un “liderazgo especial” en la solución negociada y pacífica de la sangrienta guerra civil en Siria, tras la movilización que lanzó Jorge Bergoglio a finales del año pasado para impedir los ataques que se estaban preparando contra el régimen de Damasco por el uso de armas químicas.
La iniciativa de Francisco, que incluyó una jornada mundial de oración, tuvo un éxito completo y se evitó un agravamiento del conflicto bélico. Siria aceptó destruir sus arsenales químicos, que ya están en manos de autoridades internacionales. La declaración vaticana consideró “que el primer y más urgente paso debería ser un alto el fuego inmediato y el fin de las violencias de todo tipo, sin condiciones políticas previas”.
“Dada la compleja y admirable tradición del pluralismo de las regiones, de las comunidades étnicas y de las culturas” en Siria, la Santa Sede se declaró “decidida a apoyar a todas las confesiones religiosas y a las comunidades para que encuentren un nuevo entendimiento”. Para ello es necesario que “todas las potencias extranjeras cesen de enviar armas y la financiación de las armas”.
El Vaticano preconizó “construir la base de una paz regional, y Ginebra 2 debe garantizar la participación de todas las partes en la región y más allá”. Estos conceptos representan un implícito apoyo a que Irán sea involucrado en las negociaciones. Lo confirmó un párrafo de la declaración aprobada por el Papa, que afirma la “importancia del reciente acuerdo en Ginebra sobre el programa nuclear iraní”, lo que permite esperar “el fin de una grave desconfianza entre Irán y las otras naciones de la región”.
El éxito de estas negociaciones “procuraría un fundamento vital para una paz duradera en Siria”, señaló el texto. Y agregó que “un progreso en las negociaciones de paz israelo-palestinas facilitadas por Estados Unidos, ayudaría a la pacificación de Siria”.
Kerry, que es católico, dialogó extensamente con su homólogo vaticano monseñor Parolín, en particular “sobre la situación en Oriente Medio, en Siria y la conferencia de Ginebra prevista para el miércoles 22”, informó el vocero del Papa, padre Federico Lombardi. También hablaron de la reanudación de las negociaciones, por iniciativa de EE.UU., de las tratativas de paz entre Israel y los palestinos.





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