Vandalismo con varios responsables

Vandalismo con varios responsables
Del Sel ofende a la Presidenta, la Presidenta ofende a Macri, el público ofende a Boudou, los pasajeros ofenden a Kicillof, Bonafini ofende a la Suprema Corte y los Juninenses ofendemos al General San Martín, lo cual pasa a ser una ofensa mucho mas vergonzosa que las anteriores, porque no respetar al monumento que recuerda a nuestro máximo prócer, es una cabal demostración de que en la Argentina hay cosas que van muy, pero muy mal y con múltiples responsables que detallaré a continuación:
1º) El o los que llenaron de inscripciones el monumento; 2º) El o los que pegaron los carteles; 3º) Los funcionarios municipales que vieron eso (si lo vieron) y se callaron la boca; 4º) Nuestros representantes elegidos por nuestro voto que seguramente pasaron por ahí pensando en sus dietas o en las próximas elecciones; 5º) La Asociación Sanmartiniana y finalmente 6º) La Docencia argentina que los últimos 12 años y un mes no supo inculcar a la juventud que pasó por sus aulas el respeto a los próceres.

Y ¿Por qué digo los últimos 12 años y un mes? Pues porque en Enero de 2001 La Verdad me publicó una nota titulada “¡Qué bajo estamos cayendo!” en la que trataba el mismo tema que hoy le pongo a ustedes sobre el tapete.

O sea que no sólo no hemos adelantado en RESPETO sino que hemos ido para atrás como van los cobardes en el campo de batalla. Si los de las inscripciones y los de los carteles van a ser los dirigentes del futuro: ¡Ay Argentina! ¡Qué mal te veo!

Cuesta creer que ni un funcionario, ni un representante elegido por el voto popular, ni ningún miembro de la Asociación Sanmartiniana, haya visto tan deleznable desprecio por quien nos diera la Libertad.

¿En qué país vivimos? ¿Qué país le vamos a dejar a los argentinos del futuro?. ¿Cuándo vamos a tomar conciencia de que si no respetamos a nuestros héroes y si destruímos nuestros valores terminaremos convirtiendo a la Argentina en un desierto por el que deambulan sobrevivientes ?.

Pero claro, a todo nivel nos ofendemos entre nosotros, entonces mucho no se puede esperar. E ilusionarse con un país mejor en esas condiciones, es una vana utopía.

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