Es lo que destina la Ciudad para arreglar monumentos, semáforos, vagones de subte y edificios públicos que fueron dañados. Los nuevos refugios de colectivo que se instalan desde 2012 también ya están vandalizados.
El gobierno porteño destina para arreglos, ya sea de monumentos, paradas de colectivo o edificios públicos: cinco millones de pesos al mes.
El último caso emblemático, que dejó roturas de semáforos, veredas y locales comerciales, ocurrió a mediados de mes en el Centro, tras los festejos por el subcampeonato de la Selección argentina. La alegría terminó con serios incidentes y hasta con saqueos.
Los daños se ven a diario. Y los agresores casi que ni distinguen los “soportes” que atacan, si son nuevos o tienen muchos años. Por ejemplo, las flamantes paradas de colectivo y refugios que instaló el Ministerio de Ambiente y Espacio Público en casi todos los barrios también ya sufren destrozos. Grafitis en los vidrios y roturas en bancos y dispositivos para ciegos. En su momento se dijo que tenían “productos antivandálicos”.
Pero a la luz de los hechos, parecieran no servir demasiado. Otro de los problemas tiene que ver con los robos. Desaparecen piezas de monumentos y hasta placas de bronce. Este mes, la Legislatura porteña aprobó una ley que sumó actualizaciones para penar con uno a cinco días de “probation” o trabajo de utilidad pública o multa de 200 a 400 pesos para quienes dañen esculturas para obtener algún beneficio económico.
También se aprobaron sanciones de hasta seis mil pesos para quienes pinten estaciones o vagones de subte, uno de los blancos predilectos de los grafiteros.
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