Alrededor de 2000 hinchas se dieron cita en el estadio Hilario Sánchez para recibir al plantel Verdinegro después de perder la categoría el domingo. Hubo aliento, apoyo a los jugadores, cuerpo técnico y también lágrimas de dolor.
No es la muerte. Estar muerto es no poder jugar nunca más un partido de fútbol en cualquier categoría del fútbol argentino. Que ya no estará en Primera División es solo una cuestión de tiempo. Así como se vivió y gozó la permanencia en la pasada temporada, hoy se vive con mucho dolor el descenso.
Pero, bajar de categoría no significa vivir de duelo toda una vida. San Martín como institución permanece. Ha crecido en la última década y ha pasado a ser, pese que le duela a muchos, el referente del fútbol sanjuanino en todo el país.
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