De 12.000 puestos de trabajo ya se perdió el 6% y, para no derrochar lo invertido, las empresas miran a Chile y San Juan. Aunque las firmas más grandes comenzaron a cobrar, las pymes aún esperan respuestas.
Mientras tanto, ayer la denuncia penal por estafa materializada por Casem contra la minera brasileña, dio un nuevo paso con la declaración testimonial de los responsables de 15 firmas sobre el perjuicio ocasionado (ver aparte).
Traducidos en pérdida de puestos de trabajo, el parate de Potasio Río Colorado y la deuda que tiene con el sector, tiene un correlato directo. Según un estudio de Asinmet, (Asociación Industriales Metalúrgicos) el padrón de 12 mil trabajadores que tenía el sector hace un año ya se redujo 6% por el "efecto Vale".
¿La salida? El cuentapropismo y eventualmente el éxodo a San Juan, sobre todo las empresas de servicios. Del mismo modo, algunas firmas también buscan nuevos horizontes.
Como otros del rubro, Alejandro Griffouliere de la empresa Capac reconoce sondear el mercado chileno en busca de oportunidades. "La situación allá es completamente distinta. Se demanda mucho volumen y ofrecen plazos de pago de 30 días como máximo. Si tengo que instalarme allá en algún momento, tal vez lo haga", contó el empresario.
Trato dispar
Las principales UTE contratistas, como CRC, Skanska-Millicic-Chediak y Distrocuyo-Cartellone empiezan a regularizar sus acreencias vía certificados de obra. El cálculo del Gobierno es que la deuda global a cancelar por Vale a los proveedores asciende a $ 300 millones pero, al menos, un 15% corresponde a pymes golpeadas por el parate y la rescisión de los contratos.
Quienes siguen de cerca cómo mueve sus piezas Vale desde Río de Janeiro (sus oficinas en Mendoza cerraron y casi no quedan representantes en Buenos Aires) aseguran que "este mes se tiene que arreglar toda la deuda. Vale necesita solucionar las cuestiones pendientes para poder mostrar un libre de deuda a quien quiera comprarle el emprendimiento local".
Lo cierto es que son los proveedores los que aguardan un arreglo como el de la semana pasada con Uocra en torno a la liquidación de 2.800 puestos de trabajo. Con la presión de la masa salarial, Vale condicionó ese acuerdo a dar de baja todos los contratos de trabajo y desmovilizar definitivamente a los trabajadores.
En tanto, canceló una veintena de millones a otros empresarios mendocinos, como Omar Álvarez, que prestaba servicio de catering a través de su firma Servicio de Mandatos (catering); Fernando Porretta (Ceosa), y la UTE Yacmans (Yacopini-Manso), proveedora de grúas y vehículos.
Otra es la situación de 6 pymes metalmecánicas, una de ellas a la salida de una convocatoria de acreedores. Metal Uno, que ya debió reducir su planta de personal en alrededor de 90 trabajadores, tiene pendiente de cobro unos $ 20 millones por la construcción y montaje de tanques de almacenaje. Al momento de la ruptura de contrato, había ejecutado 12 de las 20 unidades pactadas al principio.
"Es como el convaleciente de una enfermedad: aún se encuentra débil y necesita recuperarse. Tenemos que remar para volver a la normalidad. Si bien trabajamos con petroleras, en ese sector tampoco hay demasiado trabajo", ilustra Mateo Parisi, gerente de proyecto de Metal Uno, al frente de las afectadas, como Artrans (transformadores) a la que Vale adeuda $ 10 millones, Electromecánica Bottino, Capac (estructuras), Instalar (piezas mecánicas) y la sanrafaelina Tassaroli.
La minera rescindió su vínculo con Metal Uno el 13 de marzo pero ya recibió el reclamo de una compensación por los equipos alquilados de la proveedora mendocina inmovilizados en el predio desde diciembre, además de trabajos adicionales. De ello depende cancelar otros compromisos. "Nos deben $ 4.000 por un premio, pero dicen que depende de CRC y Vale", señala Roberto, uno de sus ahora ex empleados.
Al reclamo de la firma lo acompaña alguna esperanza de poder cobrar parte de la acreencia por el contrato de $ 62 millones que ejecutaba en UTE con Cartellone. "Esperamos que nos avisen en los próximos días sobre la liquidación, porque esto nos tiene muy comprometidos", resume Parisi.
El cierre de cuentas personales y la falta de financiamiento bancario agrava el panorama. Según Julio Totero, titular de Asinmet, "hace dos semanas parecía que se movían los pagos, pero todo quedó ahí. Aunque hubo conciliación obligatoria, las empresas metalmecánicas, que no tienen la misma posibilidad de reubicación de las constructoras, tienen que seguir pagando sueldos. Así como al principio querían estar, a diferencia de las empresas ahora los bancos no se comprometen ni asumen riesgos".
En los planes de Capac, la ejecución de 3 grandes naves para Potasio Río Colorado era el proyecto más relevante de sus 10 años de actividad pero el vuelco le dejó $ 4 millones por cobrar, 20 trabajadores contratados y megaestructuras sin trasladar a Malargüe. "Realizamos la mitad del trabajo y la última vez que nos pagaron fue en diciembre. Hicimos un gran esfuerzo, tomamos créditos para capital de trabajo y no hubo retorno. Ahora tengo dinero muerto y mucho hierro en estructuras acumuladas", remarca su dueño, Alejandro Griffouliere.
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