Vaca Muerta, al rescate de El Trapial

La producción del yacimiento más grande de la provincia, operado por Chevron, cayó a un tercio en una década. El shale es la principal opción para recuperar el esplendor.

El yacimiento de petróleo más grande de la provincia y el segundo del país, El Trapial-Curamched, se desinfla como un globo al sol. Sin embargo, Vaca Muerta asoma como la principal oportunidad para recuperar el brillo de una década atrás.

El campo operado por la filial argentina de la norteamericana Chevron tuvo su esplendor en 2002, cuando se extraían 10.500 metros cúbicos diarios (m3/d) de crudo. Hoy la producción es tres veces menor (3.550 m3/d). De los 474 pozos productores sale sólo un 7 por ciento de petróleo. El resto es agua.

Descubierto en 1991 por San Jorge en cercanías de Rincón de los Sauces, El Trapial-Curamched es un campo maduro que necesita de 256 pozos inyectores de agua para arrastrar la mayor cantidad posible de petróleo desde el reservorio hacia los pozos productores. Esa técnica, que se aplica cuando el yacimiento comienza a perder su presión natural, se denomina recuperación secundaria. Chevron utiliza agua de alta salinidad no apta para el consumo ni el riego que tiene el yacimiento, que extrae con 26 perforaciones. Mediante un gran circuito de cañerías, el agua que devuelven los pozos se separa en las baterías, luego se trata para que no dañe las formaciones geológicas y vuelve a ser inyectada.

Sin embargo, la caída libre de la producción y las reservas no significa una sentencia. Los avances tecnológicos pueden revolucionar un yacimiento en un par de años. En 2005 los geólogos de Chevron descubrieron una zona productiva sobre el este de El Trapial que hoy aporta la mitad de la producción total. La llamaron El Porche.

“En ese momento, gracias a los nuevos paradigmas geológicos se encontró el reservorio que permitió sostener las reservas”, explica el geólogo y superintendente de El Trapial-Curamched, Oscar Lista.

Hasta 2011 en El Porche se perforaron 200 pozos entre productores e inyectores, y hoy la producción volvió a caer.

Vaca Muerta

Por eso, la principal apuesta para de Chevron para que el yacimiento recupere su brillo es Vaca Muerta. De toda el área hoy está en producción la mitad norte. Sin embargo la formación no convencional estrella de la Cuenca Neuquina atraviesa toda la extensión.

Lista, que trabaja en el lugar desde la época de San Jorge, comenta que cuando se empezó a hablar de Vaca Muerta sabía que El Trapial tenía un buen potencial. En los ‘90 tres pozos se toparon con esa faja, pero aún no existía la tecnología para hacerla productiva.

Vaca Muerta es una especie de cuenco que atraviesa gran parte de la provincia, y El Trapial está sobre la parte más profunda. Hacia el este la formación se encuentra a 2.800 metros. Allí, entre agosto y julio del año pasado, Chevron perforó el primer pozo shale exploratorio, el xp-2001, y realizó seis fracturas hidráulicas para liberar el petróleo. Esta semana comenzará a ser ensayado.

En diciembre terminó otro pozo (xp-2002) que será fracturado en abril. Y por estos días se perfora otro en el bloque Curamched, al oeste del yacimiento, con objetivo de shale gas (xp-2006). En ese sector San Jorge hizo tres pozos y hoy queda sólo uno en producción de gas. Allí Vaca Muerta se encuentra a mayores profundidades, entre los 3.500 y 4.100 metros.

En 2012, la actividad en esas tres perforaciones demandó unos 25 millones de dólares. Para este año se prevén tres pozos de desarrollo en la zona del xp.2001. Los geólogos de la compañía estiman que hasta el vencimiento de la concesión, en 2032, se deben realizar unos 200 pozos para desarrollar el shale.

En 2013 la operadora invertirá 49,6 millones de dólares para la terminación de los tres pozos, más la perforación de otros tres.

Lista es optimista. Asegura que el centro es la zona más productiva de ese cuenco gigante que es Vaca Muerta. Además El Trapial se divide en dos mitades: una sobre la ventana de shale oil y otra sobre shale gas.

Vaca Muerta atraviesa todo el yacimiento y es la roca madre generadora de los hidrocarburos que migraron hacia formaciones más superficiales y quedaron entrampados en los reservorios que hoy producen el petróleo convencional de El Trapial.

La principal formación productora es Troncoso, aunque también hay otras capas con crudo como Agrio. Lista explica que el yacimiento se formó sobre un golfo que había en la zona cuando aún no existía la Cordillera de los Andes. Las aguas del Pacífico ingresaban por lo que hoy es Mendoza, lo cual explica la alta salinidad del lugar. Era una zona de gran vegetación donde también habitaron los dinosaurios. La existencia de una gran cantidad de materia orgánica que quedó sepultada por miles de metros de sedimentos fue la génesis de Vaca Muerta.

Recuperación terciaria

Además del shale -la gran esperanza petrolera de la provincia-, Chevron apuesta a otra opción para reanimar los alicaídos reservorios. Se trata de la recuperación terciaria, una técnica que consiste en inyectar agua con soluciones químicas para barrer el crudo que queda entre los poros de la roca.

Con la extracción primaria, ya sea por la surgencia natural o con la utilización de bombas se extrae hasta un 15% del petróleo existente. Si se aplica la recuperación terciaria (inyección de agua) se puede alcanzar el 30%. Es decir que un 70% aún queda debajo del subsuelo. Con la recuperación terciaria, los mejores estándares a nivel mundial, han demostrado que se puede extraer hasta el 80% del crudo.

No es una técnica sencilla. Primero se debe estudiar en los laboratorios cuál es la mejor combinación de químicos que necesita el reservorio. “Cada yacimiento es como la huella dactilar, es único. Por eso lo que le funciona a una operadora puede no servirle a otra”, explica Lista.

La alta salinidad de El Trapial complica la utilización de polímeros comunes. Chevron integra un proyecto piloto que estudia el tema junto a YPF, Petrobras, Tecpetrol, Pluspetrol,y las universidades del Comahue y de Cuyo. La petrolera norteamericana espera tener su fórmula para 2014.

Un pueblo

Hoy El Trapial es un pueblo en sí mismo, con pista de aterrizaje propia donde baja un vuelo de Amerincan Jet por día. En el yacimiento Chevron tiene 116 empleados propios y 850 que corresponden a las contratistas.

Entre las colinas de franjas rojizas y amarillentas, cientos de picadas conforman un laberinto que une los pozos. El tendido de 250 kilómetros de redes eléctricas atraviesa los cuatro puntos cardinales del yacimiento.

Casas, oficinas, el restaurante, un gimnasio con cancha de básquet y otra de fútbol sobresalen entre el enjambre de cañerías, líneas eléctricas y pozos.

El Trapial tiene sus propias tablas de mandamientos que se repiten hasta el cansancio en las instalaciones. Son 10 normas de seguridad que se resumen en una máxima: cualquier persona puede parar una operación que considere riesgosa y no sufrirá ningún tipo de sanción. Se lo garantiza el mismo presidente de Chevron Corp. El sistema parece dar resultado. El último accidente laboral se registró en 2009 cuando un operario cayó de una plataforma y tuvo una quebradura.

Para las emergencias el campamento cuenta con un médico y una ambulancia. También se suma una brigada de bomberos voluntarios conformada por una treintena de empleados.

El Trapial consume 33 megavatios de electricidad por día, un tercio de la demanda de Neuquén capital en los días de altas temperaturas. Diez megavatios provienen de generación propia mediante dos usinas térmicas con cuatro turbinas cada una que funcionan con gas que Chevron compra a Medanito y una parte de producción propia. El resto se abastece mediante dos líneas, una de Loma La Lata y otra de Puesto Hernández.

Todo el yacimiento es controlado desde una sala mediante un sistema llamado Scada, que mediante computadoras permite supervisar y manejar a distancia las instalaciones. Cuando se detecta una anomalía suena una alarma y se identifica el sector donde se encuentra la falla. Desde la computadora se pueden cerrar válvulas, dejar fuera de servicio tramos de líneas eléctricas o paralizar baterías.

Chevron en números

293

millones de dólares en regalías y tasas aportó Chevron en 2012.

75

por ciento de los pozos productores del yacimiento tiene bombas electrosumergibles. El 25% restante tiene bombeo mecánico, es decir, la tradicional cigüeña.

43

fueron los pozos perforados por Chevron en 2012 en El Trapial, 35 productores y 8 inyectores de agua. Veinte de ellos se realizaron en la zona de El Porche.

85

por ciento de la concesión de El Trapial pertenece a Chevron, que compró la participación en 1999 a San Jorge. El 15% restante corresponde al Banco Mundial.

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