La cuenca del río Matanza-Riachuelo, que separa la ciudad de Buenos Aires de la provincia, es uno de los diez lugares más contaminados del mundo, con contaminación de aguas y de gases tóxicos que afectan directamente a 20.000 personas que viven cerca del río.
Por eso, la Agencia de Protección Ambiental del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires decidió firmar un convenio a principios de 2015 con laUniversidad de Flores, a través de la Facultad de Ingeniería y el Laboratorio Bio-Ambiental de Diseño-Arquitectura, para desarrollar en conjunto un prometedor Plan de Manejo y gestión de los ambientes ribereños de la Cuenca Baja.
Se trata de un sistema innovador basado en la fito-remediación, “una técnica que permite la remediación y mitigación de la contaminación tanto en ambientes acuáticos como terrestres a través del uso de especies vegetales nativas”, aseguran desde el grupo de investigación de la UFLO, el cual, para llevar a cabo el plan, ha desarrollado una técnica de plantación y multiplicación de especies seleccionadas denominada biorrollos. Ésta consiste en la construcción y desarrollo de soportes y estructuras para alojar las especies vegetales. Se utilizan rollos de aproximadamente un metro de largo por veinte centímetros de diámetro, materializados por medio de textiles de trama abierta degradables y se rellenan con materiales vegetales de poda. “En ellos se plantan y alojan las especies seleccionadas que una vez que enraízan dentro de los rollos, son llevados al territorio para ser fijados en la costa. De este modo se garantiza que las plantas colocadas en los bordes de la ribera prosperen, se fijen y enraícen de manera segura”, explican desde la Institución.
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