Uruguay cree que se abre una solución

Por Nelson Fernández

MONTEVIDEO.? Ahora sí Uruguay ve encaminada una solución al conflicto con la Argentina, aunque se reconoce que el proceso no será sencillo. "No terminó el trabajo, recién comienza", es lo que expresaron en el gobierno de José Mujica los que se alegraron por haber logrado una fórmula para destrabar el conflicto.

Para que no quedaran dudas de la satisfacción del gobierno de José Mujica por el levantamiento del corte en Gualeguaychú, al cierre de esta edición, la esposa del presidente uruguayo, la senadora Lucía Topolansky (MPP-Frente Amplio) expresó que "si se levanta el bloqueo es el cuarto gol del día de hoy" (en alusión a los tres goles que hizo Uruguay ante Sudáfrica en el Mundial).

"El control del río uruguay lo deben hacer los tres países por los que pasa el río, no sólo Uruguay y Argentina sino también Brasil", expresó la senadora y primera dama. Fue una forma de ratificar el mensaje que un día antes, el presidente de Uruguay había emitido, en el cual aceptaba un monitoreo dentro de la pastera UPM (ex Botnia).

A la vez, Topolansky dijo que como contrapartida, la Argentina debería permitir que se inspeccione también de la otra orilla del rio Uruguay. Cuando le preguntaron si Botnia aceptaría que se inspeccione dentro de su fábrica, la espos ade Mujica fue categórica: "Los finlandeses no se van a oponer, es gente seria en el cuidado ambiental".

El razonamiento para el optimismo de Uruguay radica en una combinación de vieja fórmula ofrecida hasta el cansancio en el gobierno anterior, con un tono amistoso muy distinto al rostro serio y clima de tensión que mostraba el ex presidente Tabaré Vázquez.

La fórmula vieja es el monitoreo conjunto que Vázquez planteó una y otra vez que se hablaba de negociación. El control sobre el impacto ambiental de la fábrica de celulosa con participación de técnicos o representantes argentinos, que tengan de primera mano el seguimiento de las inspecciones. En otras palabras, llenar el lugar que quedó vacío en la comisión que se encarga del seguimiento de la fábrica UPM (ex Botnia) en Fray Bentos.

El clima diferente es el logrado en el diálogo del presidente uruguayo con Cristina Kirchner, tejido en base a largas conversaciones y también mediante contactos entre viejos ex guerrilleros de una y otra orilla.

El gesto oriental, lo que se cede, es la posibilidad de que ese monitoreo se realice incluso dentro del amplio predio de la pastera, que comprende fábrica de celulosa, otras fábricas de insumos para ese proceso industrial y una terminal portuaria para la salida de la mercadería.

¿Por qué ese cambio en Uruguay? Porque Mujica y su gobierno entiende que "no hay drama" en permitir que una representación del gobierno argentino participe de esos trabajos siempre que se guarden los mismos protocolos internacionales de inspecciones, que se hagan con garantías para la compañía extranjera y con el real ánimo de asegurarse que no haya contaminación.

Los controles que se realizan dentro de la planta son limitados a algunos procedimientos y en algún caso, como en la chimenea, el seguimiento se puede hacer desde el exterior por computadoras.

Luego, el punto de mayor polémica que es el monitoreo del impacto sobre el río, dijeron en el gobierno uruguayo, no es necesario hacerlo dentro de la fábrica, sino justamente en los afluentes volcados o en las aguas del propio río Uruguay. Pero para Mujica todas esas cuestiones son demasiado técnicas como para demorarse en su razonamiento. Lo que ofrece Uruguay es un monitoreo conjunto.

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