Es la tercera vez que la Celeste festeja en suelo argentino. Goleó 3-0 a Paraguay y se consagró campeón de la Copa América. Así, el equipo ratifica su muy buena actuación en el Mundial de Sudáfrica
Uruguay festejó por tercera vez un título en suelo argentino, que se anexa a los alcanzados en 1916 (primera edición) y 1987 (también en el Monumental).
Con un ímpetu arrollador, Uruguay salió a la cancha con cuatro tiros de esquina, varios revolcones del arquero Justo Villar y un penal no sancionado, por mano de Néstor Ortigoza, en apenas siete minutos.
Presionaba sin dejar respirar a Paraguay, este rival que llegó a la final sin conseguir un sólo triunfo. Por eso no sorprendió, entonces, que Suárez, a los 11 minutos, concretara la apertura del marcador.
La fuerza “charrúa” era demasiado para un Paraguay que no tenía rumbo. Así, a los 31 minutos, el seleccionado “celeste” recuperó la profundidad cuando Villar le tapó un mano a mano a Forlán, lanzado a la carrera, tras una buena habilitación de Suárez.
Un nuevo error de Ortigoza, que perdió una pelota cerca de su propia área, dejó a Forlán de cara a su primer gol en la copa y romper el meleficio del rubio. Parecía partido definido, pero había más.
En el segundo tiempo Paraguay adelantó 15 metros su línea media para jugar en campo rival, era a todo o nada. Nelson Haedo Valdez pudo descontar a los 10 minutos pero Fernando Muslera y su travesaño, en la misma jugada, frustraron el grito “guaraní”.
Paraguay no encontró la fórmula para abrir el esquema táctico de Uruguay. El final del partido estuvo acompañado por el “dale campeón” de las 30 mil almas celestes que coparon el Monumental hasta que Forlán consiguió su segundo tanto para el delirio “charrúa”.
El Rey de América, sin dudas. Uruguay se apoderó de la 43ra. edición de la Copa América. E hizo honor a una frase de su entrenador Oscar Tabárez: “Para mí en el fútbol, el equilibrio es sagrado. No concibo un equipo desordenado”. Y así fue.
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