Si la verdad es la única realidad, ésta indica que la figura de Urtubey arranca suspiros femeninos, mientras que la de Romero exhuma el recuerdo de Aníbal Verón, de Santillán y Barrios.
Ésa podría ser la definición para quienes dicen haber descubierto una supuesta red de twitteras basándose en el supuesto indicio de una coincidencia generalizada de palabras halagadoras hacia el Gobernador, Juan Manuel Urtubey. De esa manera avala su opinión un llamado periodista Daniel Gutiérrez, abonado en la misma circunstancia por otro ignoto, Juan Pablo Tolaba.
La muestra para enarbolar esa “denuncia” es un ramillete exiguo de “ twitteras” que desgranan piropos sentimentales hacia Urtubey, que contrastados con los miles y miles de comentarios, algunos hasta subidos de tono, que se encuentran en el Facebook y la Página oficial de Urtubey, palidecen por su inocencia de contenido y cantidad.
Dicho de otro modo, habría que pensar que negar la realidad de que la naturaleza haya sido excesivamente generosa con el Gobernador Urtubey, sería equivalente a negar esa correspondiente realidad social, trasuntada en miles de votos de la platea femenina que ya se ha incorporado al ruedo electoral y que es conocida a nivel nacional como el “ voto bombacha”, tal la carta de identidad que le diera el particular columnista, José de Álzaga.
Más vergonzoso resulta comprobar que el Senador Nacional, Juan Carlos Romero, habría decidido autoproclamarse con falsos carteles haciéndose pasar un ídolo de inexistentes " Criollos e Indígenas del Pilcomayo”; aborígenes que seguramente más conocen los beneficios de pescar un dorado (como lo hacía el propio Romero, salvo que ellos lo hacen en rústicas canoas y no utilizando un helicóptero de la Provincia), que los favores que promete Romero, quien el único sabor que les dejó fue el amargo recuerdo de los palos con que aplacaron sus legítimos reclamos sociales.
Siguiendo el mismo curso deductivo de estos detectives cibernéticos que envidian la belleza y elegancia de Urtubey y expresan su admiración por el Senador Romero y aplicando esa lógica, se podría decir entonces que la masiva preferencia de mujeres por Urtubey es proporcional a esa irresistible atracción de los originarios por Juan Carlos Romero; de esta manera las cosas “estarían pardas”, siguiendo -reitero- el criterio de los denunciantes.
El terreno de la red de Internet es el espacio más amplio para el ejercicio de la libertad de expresión, donde todo puede ser tan cuestionable como aceptable, simplemente porque el poder de la comunicación depende ahora del usuario y no de los protagonistas políticos..ni de los periodistas. Si la verdad es la única realidad, ésta indica que la figura de Urtubey arranca suspiros femeninos, mientras que la de Romero exhuma el recuerdo de Aníbal Verón, de Santillán y Barrios, fallecidos por las sucesivas represiones ordenadas por su Gobierno.


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