El gobernador de Entre Ríos se metió en la polémica generada por la designación de fiscales que hizo la Procuradora a través del nuevo Código Procesal Penal, que no entró en vigencia. Dijo que la funcionaria es blanco de "arteros ataques".
La Procurador General de la Nación, Alejandra Gils Carbó, sigue ocupando el centro de la polémica en la dirigencia política. Y es que la funcionaria en el último día hábil del año 2014 nombró 16 fiscales a través del nuevo Código Procesal Penal que todavía no entró en vigencia.
La jugada fue frenada por la Justicia: el juez contencioso administrativo Enrique Lavié Pico dictó una medida precautelar para impedir que asuman los funcionarios nombrados por la procuradora.
El lunes el titular de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, el jefe del bloque de senadores del Frente para la Victoria, Miguel Pichetto y la presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales, Diana Conti,defendieron la designación de fiscales subrogante.
En las últimas horas la polémica se tensó aún más. Todo se da en el marco de la disputa entre la Justicia y el Gobierno nacional. Ahora en defensa de Gils Carbó salió el gobernador de Entre Ríos y precandidato a presidente, Sergio Urribarri. El gobernador se refirió a las resistencias que los sectores “más aristocráticos” del Poder Judicial ejercen sobre la reforma, pese a que la ley ya fue sancionada.
La Reforma del Código Procesal Penal generó polémica antes, durante y tras la aprobación de la ley, sancionada el 4 de diciembre de 2014. El mandatario publicó una columna titulada "No demos un paso atrás" en Página 12 y Tiempo Argentino en el que se explayó sobre el tema.
En el texto, Urribarri denunció presiones para la aplicación de la norma. “Cuánto más profunda y amplia es la reforma, mayor es el impacto en el reparto de poderes y por supuesto, mayores serán las resistencias al cambio”, señaló.
Urribarri calificó la norma como “una de las leyes más sensibles tanto para la sociedad como para quienes detentan el poder”. “Las resistencias y ataques por parte de quienes ven perder importantes porciones de poder, se expresan de modo despiadado. No resulta extraño que el Poder Judicial argentino concentre las mayores críticas y cargue sobre sus espaldas con una abrumadora imagen negativa en cualquier encuesta de opinión pública nacional. Los sectores que representan el costado más aristocrático de un poder genéticamente conservador han convertido a la procuradora, Alejandra Gils Carbó en objetivo de arteros ataques”, manifestó.





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