Después del anuncio de la guerrilla colombiana de las FARC de llevar a cabo seis nuevas liberaciones unilaterales de rehenes en su poder, el presidente colombiano Alvaro Uribe sentó una posición radical: esta vez no les permitirá a los rebeldes repetir el show de diciembre pasado cuando con varios protagonistas extranjeros a bordo, entre ellos el ex mandatario argentino Néstor Kirchner, y cientos de corresponsales extranjeros transmitiendo en vivo y en directo, entregaron a seis de los secuestrados y pusieron contra las cuerdas al gobierno colombiano.
"Desde ya le advertimos al terrorismo y a los políticos locales que están ahora en este juego político, que el Gobierno colombiano no va a permitir que nos creen riesgos para las relaciones internacionales, involucrando personalidades de la comunidad internacional", enfatizó Uribe. Horas después del discurso de Uribe, el canciller venezolano Nicolás Maduro aseguró que su gobierno respetará la decisión de Uribe. "La participación del gobierno del presidente Chávez siempre ha tenido el aval del gobierno colombiano. Todo dependería de lo que diga el gobierno colombiano en caso que se nos solicite (ayuda). Nadie nos ha solicitado oficialmente participar de este evento", aseguró.




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