Urgencias: el 80 por ciento de los llamados son para pedir médicos a domicilio

Las empresas de emergencias médicas cambiaron su perfil: se convirtieron en un cómodo servicio de profesionales a domicilio. Hoy los llamados por enfermedades superan el 80 por ciento a los de emergencias o las situaciones en las que se debate la vida y la muerte. Y lo que empezó como un servicio adicional se convirtió en la principal actividad de las compañías.
   “Más del 80 por ciento de los llamados que recibimos son para que pedir profesionales a domicilio”, afirmó el director médico de la empresa Urgencias, Carlos Didier, en consonancia con el director médico operativo de Ecco, Jorge Neil Chapman. Estas empresas nacieron hace dos décadas para socorrer casos de extrema gravedad, pero la demanda los obligó a cambiar el servicio y a contratar a más médicos para que concurran casa por casa.

   Desde el área de coordinación de la empresa Emerger ratificaron que “se viene dando un fenómeno donde la gente principalmente llama al médico a domicilio. Se ha transformado en un delivery que en algunos casos reemplazó al médico de cabecera”.

Los grandes primero. Los adultos son la población que más demanda las visitas de profesionales a domicilio.

   “En general, la gente llama a nuestro servicio porque descubrió que es mucho más cómodo marcar un teléfono y que el médico vaya a la casa cuando alguien está enfermo que tener que salir corriendo, tomar un taxi, dirigirse a un sanatorio o al hospital y esperar largas horas para que el profesional los atienda”, explicó Chapman.

   De a poco, el sistema fue creciendo y hasta se podría decir que casi está reemplazando al médico de cabecera. En otros casos, estos servicios suplen la ausencia de una obra social.

   Dos datos que no pasan desapercibidos en la administración de las firmas. “Las personas que no tienen cobertura médica encuentran en la atención domiciliaria una solución porque el médico les soluciona el problema en forma integral y a veces hasta les da el medicamento”, comentó Didier.

   A su vez, desde la empresa Urgencias entienden que muchas veces para el usuario termina siendo más barato llamar y pedir un médico que salir del domicilio, tomarse un taxi o remís, llegar a un sanatorio u hospital y esperar ser atendido con el riesgo del contagio de enfermedades intrahospitalarias. Y esto aunque la consulta se cobre, como de hecho sucede, según el plan que se elija pagar.

   Didier cree que el teléfono cambió las costumbres. “Antes, si una persona tenía fiebre se quedaba en su casa. Pero ahora marca un número telefónico, llama al médico y se queda más tranquila”, señaló.

De cabecera. No obstante, desde las tres empresas manifestaron que siempre, después de la visita, los profesionales advierten al paciente sobre la necesidad de consultar al médico de cabecera.

   Pero esta segunda opinión no siempre se busca. “Recomendamos a nuestros pacientes otra consulta pero esto no sucede siempre. Esto se nota sobre todo en los adultos que a veces llaman a la empresa hasta tres veces por mes, lo cual indica que no van a ningún consultorio”, sostuvo Didier. No pasa lo mismo con los pacientes pediátricos. En general, los padres llaman a la urgencia pero después llevan al chico al pediatra.

Demoras. Con este panorama, no es extraño que el servicio se sature y que se presenten esperas cuando se demanda la presencia de un profesional.

   Los directivos de ambas empresas destacaron que la gente “se queja por la demora, pero en realidad si fueran a la guardia de un hospital o sanatorio, tal vez tendrían que aguardar muchas horas más”. Sin embargo, “a la hora de exigir el servicio todos quieren que los médicos lleguen de inmediato y eso es sencillamente imposible”. l

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