Fernando GonzalezNo hay dudas que la Argentina es un país de divisiones internas. Sin entrar en la historia, para no repetir consignas como “federales o unitarios”, sólo hay que actualizar las disputas intestinas que atraviesan al peronismo (kirchnerista o federal); a la UCR (alfonsinistas o cobistas) o al PRO (horacistas o gabrielistas). Por eso a nadie puede sorprender la magnitud de la grieta que hoy divide a los empresarios nacionales.
En este tiempo de brillo para las economías emergentes, ya no se trata de invocar románticamente a la unidad del empresariado. Es alarmante que la burguesía empresaria nacional siga careciendo de un proyecto de crecimiento a mediano y largo plazo que resista al paso de los gobiernos. Otra vez, el ejemplo de Brasil con su empresariado potente y emprendedor nos da una idea de cuánto se puede avanzar con ideas, pujanza y con unidad.

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