En un cambio de táctica, convocaron a sus seguidores a votar en masa, en especial por un ex negociador nuclear
Tras la retirada, el martes pasado, del reformista Mohammed Reza Aref, la oposición logró cerrar filas detrás de un único candidato, el moderado Hassan Rohani, que cuenta con el apoyo de los principales referentes del Movimiento Verde, la corriente que fue blanco de una fuerte represión después de las elecciones de 2009. Rohani "es ahora considerado uno de los principales candidatos y sus oportunidades de encontrarse en segunda vuelta son más importantes tras la unión de reformistas y moderados", afirmó Mehdi Fazayeli, un analista político conservador.
Entusiasmados por la posibilidad de una segunda vuelta -que, en caso de celebrarse, tendría lugar dentro de una semana-, los partidarios de Rohani se movilizaban ayer en las redes sociales instando a una votación masiva en su favor. Se trató de un cambio de estrategia de última hora, ya que en los últimos días varios reformistas habían realizado llamados a abstenerse de votar en las elecciones.
El intento de boicot buscaba dejar en evidencia el descontento de muchos ciudadanos con el régimen iraní, tras cuatro años de arrestos y presiones contra las fuerzas opositoras desde la controvertida reelección, en 2009, de Ahmadinejad. Pero la creciente relevancia del ex negociador nuclear Rohani provocó un cambio en la estrategia de lucha, ya que una abstención significativa afectaría principalmente a los reformistas.
"A pesar de las dudas, insto a todos los reformistas a ir a votar", dado que "los sondeos muestran que Rohani está en cabeza", dijo ayer el ex presidente Hashemi Rafsanjani. Un día antes había sido el turno de otro ex presidente, Mohammed Khatami, que pidió "a todo el mundo votar por Rohani".
Entretanto, en el bando conservador, los llamamientos se multiplicaron para pedir la renuncia de alguno de sus cuatro candidatos en favor de los que parecen mejor situados. Pero los cuatro pretendientes, entre los que se destacan el negociador nuclear Saeed Jalili; el alcalde de Teherán, Mohammad Baqer Qalibafi, y el ex canciller Ali-Akbar Velayati, rechazaron esa posibilidad. Los candidatos conservadores están divididos, principalmente, sobre la actitud que deben adoptar ante Occidente tras las sanciones internacionales por el plan nuclear de Teherán.
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