Unas 150 personas asistieron al acto a favor del ginecólogo imputado de abuso

Durante más de una hora permanecieron frente al consultorio y luego marcharon hasta la sede de Fiscalía. Pedían "justicia" para el ginecólogo imputado de abuso sexual agravado. Ponían en duda la veracidad de las denuncias. En esta semana se sabrá si el juez acepta al Colegio de Médicos como particular damnificado.
A las tres de la tarde, en la exacta hora de la convocatoria, ya se habían congregado unas 150 personas en la puerta del consultorio del médico imputado en una causa por presunto abuso sexual agravado. Mayoritariamente mujeres, muchas con hijos chicos e incluso algunas con bebés en brazos, se juntaban por grupos para compartir sus experiencias y hablar de la figura que para ellas representa el ginecólogo Jorge Lescano.

Una bandera que decía "Justicia x Lescano" y por debajo "Fuerza" era sostenida por dos hombres en la calle España a un par de metros de la avenida Colón. A ambos lados, dos pequeños carteles hablaban de justicia en un caso y en el otro se leía "Lescano, creemos en usted y en la justicia. La verdad siempre triunfa".

Se veía entre los presentes a Fabián Lescano, también ginecólogo y hermano del imputado. Sobre la misma entrada del consultorio, ubicado exactamente en España 3432, los presentes iban firmando un petitorio que programaban llevar hoy a Azul para presentar ante la Justicia.

No se veían colegas de Lescano en el lugar. La mayor parte eran pacientes o familiares de pacientes. Los comentarios que giraban entre los pequeños grupos de charla giraban fundamentalmente en torno de las denunciantes. Y al igual que ya hizo públicamente Andrés Llado, marido de una paciente y quien asumió el rol de convocante, apuntaban a dudar de su calidad de víctimas. Llado advertía que "cuando el circo se termine, ya se va a saber todo".

La decisión fue la de permanecer en el lugar durante alrededor de una hora. Luego marcharon hacia la sede del Ministerio Público Fiscal, en Rufino Fal casi Moreno. Aunque previamente hicieron un alto en la capilla Nuestra Señora de Fátima.

Pasadas las 16.30 todavía quedaban una treintena de personas ante el consultorio, mientras el resto se iba paulatinamente. En auto o caminando.

En las rejas que cubren la ventana del consultorio, una cartulina amarilla había sido colgada y se leía "Gracias por tu calidez humana y por ayudar a mi hijo".

Un par de autos que pasaron por la avenida Colón, mientras el nutrido grupo estaba en el lugar, hizo sonar la bocina y sus ocupantes saludaron por la ventanilla.

El argumento saliente entre los asistentes -que eran de una variada extracción social- tenía que ver con poner en duda la validez de las acusaciones.

"Ojalá que después que pase todo y salga libre se quede en Olavarría. No lo quiero perder como médico", decía una mujer a otra que le aseguraba que "no, cómo se va a ir. Seguro que se queda viviendo acá".

El día estaba en su esplendor al momento de la concentración y el único ruido desconcertante fue el paso a toda velocidad, con las sirenas resonando de una autobomba de los Bomberos Voluntarios que iban hacia el espectacular accidente que se produjo a las 15.30 en Alberdi y Del Valle.

Todos en ese momento permanecieron en silencio y miraron el paso del vehículo. Apenas unos instantes. Luego volverían a sus conversaciones en torno del "circo" y de la denuncia "armada por celos" como reiteraron varios.

Nadie hizo alusión a las últimas novedades de la causa. Tal vez por la ausencia de profesionales de la salud en el acto. Pero el pedido del Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires Distrito VIII de ser aceptados como particulares damnificados en la causa parece presentar un quiebre, sobre todo teniendo en cuenta la prescindencia que en cambio adoptó el Círculo Médico de Olavarría.

En esta semana, de hecho, hay varias cuestiones de enorme peso que deberán ser resueltas en el seno del Poder Judicial. Por un lado, el juez de Garantías Carlos Villamarín tendrá que decidir si acepta o no la presentación del Colegio de Médicos que preside el olavarriense Saulo Ciocchini. Pero, por otro lado, la Cámara de Apelaciones y Garantías en lo Penal de Azul deberá determinar qué respuesta da a los recursos presentados por las dos partes. El estudio jurídico de Néstor Di Giano, que representa al imputado, pidió que se modifique la carátula de abuso sexual agravado a abuso sexual simple y, además, que se cambie el tipo de excarcelación que se le otorgó de extraordinaria a ordinaria. Cuestión que no es para nada menor teniendo en cuenta que en la excarcelación ordinaria el imputado sigue detenido hasta tanto la resolución quede firme. En cambio, la ordinaria permite la liberación inmediata mientras se sustancian todas las apelaciones de las partes.

Pero, además, también hicieron sus propios recursos el fiscal de la causa, Martín Pizzolo, y las abogadas Elda Donatelli y Valeria Sansimoni en su calidad de particulares damnificadas, es decir, de representantes legales de las víctimas. En este caso pidieron que se revoque la excarcelación y que continúe en firme la carátula de abuso sexual agravado.

Hasta ahora son cinco las denuncias incorporadas a la causa. Si bien fueron seis las denunciantes, el fiscal consideró que sólo cinco tenían la entidad como para configurar delito. Por su lado, el juez de Garantías Villamarín tomó en cuenta una sola para otorgar la excarcelación extraordinaria, aunque consideró que el resto aportaba indicios.

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