Son los datos preliminares de un análisis que está haciendo la Defensoría del Pueblo. Pedirán más control y apoyan la iniciativa de que por ley se impida usar agroquímicos en las 3.200 hectáreas que rodean a la zona urbana
En igual sentido, el concejal de la Coalición Cívica, Eduardo Scoppa, sostuvo: “Dentro del ejido municipal no sólo no se puede fumigar sino que no se puede sembrar, porque no es un uso permitido, así lo establece el Código. Si no se cumple con la normativa, lo que tenemos que establecer es la sanción a quienes no hacen cumplir la ordenanza. Un uso que no está permitido debe recibir una sanción. Si no se lo sanciona a quien hace la siembra, habrá que ver la responsabilidad de los funcionarios”.
Doffo explicó: “Nos pusimos a analizar la situación, a partir de las imágenes satelitales del sitio web del Municipio, que tiene una buena resolución y en donde está indicado el ejido urbano. Se ven claramente varios predios de hasta 20 y 30 hectáreas con rasgos de siembra, gran parte de lo cual seguramente es soja. Ahora se van a determinar las áreas y luego se van a cruzar con el mapa de zonificación que tiene el Código de Planeamiento, eso va a determinar que están dentro de zona residenciales, de esparcimiento, industriales. Son unas 200 hectáreas donde se realiza una actividad no autorizada por el Municipio”.
“Los suelos dentro del ejido urbano son para otros usos. La agricultura debe estar afuera de la zona urbana. Hay demasiada superficie como para sembrar sin necesidad de que se haga dentro de la ciudad. Si se logra hacer cumplir esto, se disminuirían los riesgos que conlleva la sospechada utilización de agroquímicos”, remarcó.
Y agregó: “El conflicto ambiental se materializa a partir de la fumigación. Y en realidad hay fumigaciones dentro de la parte urbana, porque hay una actividad que no es la permitida”.
La Defensoría del Pueblo va a evaluar la cantidad de territorios y hacer una propuesta al Ejecutivo para que se comience a revisar este tipo de cosas. En concreto, va a ser un pedido de control.
“La agricultura es una actividad que perfectamente se puede hacer afuera del ejido. Espacios hay. Y, por otro lado, hay un déficit habitacional en la ciudad de casi ocho mil familias, entoces parece una cosa casi hasta obscena que donde no se consigue territorio para hacer casas, dentro del área urbana se esté sembrando soja. Eso es una cachetada al sentido común. En ese aspecto va a avanzar la Defensoría y vamos a ser firmes en el pedido de control”, sostuvo Nelso Doffo, al tiempo que adelantó: “Para fines de este mes pensamos llegar a conclusiones certeras respecto de la cantidad de los predios sembrados y las áreas que ocupan”.
Este fue uno de los puntos centrales de una reunión de vecinos que se realizó en el barrio Quintitas Golf, una zona seriamente afectada por el uso de agroquímicos. Habitantes del lugar aseguran que las plantas se les están secando y que no pueden hacer más quintas, porque los efectos nocivos de esos productos impide el nacimiento de las verduras. Allí se están distribuyendo folletos con los que se alerta en cuanto a la prohibición del cultivo intensivo de soja y maíz en el radio urbano y se pide que se denuncien la siembra y fumigación que se realicen dentro del ejido municipal. También, se puntualiza que asociada a la siembra se realiza la fumigación, que conlleva la dispersión aérea de herbicidas e insecticidas que llegan a propagarse hasta 500 metros por efecto del viento.
Scoppa indicó: “A pesar de que no está permitida la siembra, dentro de lo que es el ejido municipal, que está regulado por el código urbano del año 2002, aproximadamente se han detectado 200 hectáreas en las cuales habría siembra o un uso indebido del territorio, actividades prohibidas dentro de Río Cuarto”.
Se está desarrollando un trabajo conjunto de prevención y análisis de la situación ambiental de la periferia de la ciudad de manera conjunta entre el Foro Ambiental, las vecinales Quintitas Golf y Jardín Norte y la Defensoría del Pueblo, que incluye una campaña de concientización por los efectos nocivos de las fumigaciones en sectores urbano, marco en el que se han distribuido los volantes informativos para que los vecinos puedan hacer las denuncias correspondientes.
“Estamos elaborando diferentes medidas para que se pueda alertar rápidamente a la Policía Ambiental de la Provincia de Córdoba. Y la idea es seguir trabajando en talleres de concientización y en algunos apoyos desde lo normativo, fundamentalmente en los cambios de la legislación a nivel provincial”, apuntó el concejal Eduardo Scoppa.
Por su parte, Nelso Doffo, dijo: “La idea con la que se trabaja en Quintas Golf es que los vecinos tomen conciencia de que en ese predio que está enclavado en el corazón del barrio y que tiene unas 15 hectáreas, respecto del cual hay denuncias concretas por el uso de agroquímicos, no se puede sembrar. El problema nace a partir de las quejas por las fumigaciones. Los vecinos fueron a la Defensoría del Pueblo, hicieron el reclamo y nosotros empezamos a hacer gestiones y se vio que en realidad es más que una fumigación, que es importante, pero que el tema de fondo es que el uso del suelo ahí no es el permitido”.
El defensor del Pueblo adjunto puntualizó: “Hay un Código de Planificación Urbana que zonifica la ciudad para distintos usos. Y ahí se ve que estos terrenos no están destinados a la agricultura. Son para uso de tipo residencial, industrial, servicios, esparcimiento. Tanto el vigente como el futuro, que se está discutiendo hoy, no prevén el uso para la siembra, que sólo se puede hacer en las tierras que están por fuera del ejido urbano”.
“Por ese lado, avanzamos con la gestión y logramos que la Secretaría de Planificación Estratégica dijera que la actividad agropecuaria en ese predio de Quintitas, no tiene el uso conforme, que es la autorización para que cualquier actividad económica se pueda llevar a cabo en la ciudad. Ese escrito está firmado por el secretario Alejandro Martí, quien le dio la orden al Edecom para que controle ese lugar”, comentó.
Y agregó: “Los denunciantes tienen que ir al Edecom, a la parte de Medio Ambiente, que es la autoridad de aplicación, a cargo del doctor Oscar Artero”.
“Y también nos hemos puesto en contacto con la Policía, porque tiene una patrulla ambiental, que es la que controla los problemas de contaminación; les presentamos todas las actuaciones que se han llevado adelante desde la Defensoría y la resolución municipal que indica que en ese terreno no se puede sembrar, así que ésa es otra opción a la que el vecino puede acudir en caso de ver la siembra”.
“La prioridad es la plata; la salud a ellos no les importa”
Elsa González vive desde hace 25 años en Cabo de Hornos 10, del barrio Quintitas Golf, y asegura que desde hace una década está viendo los efectos nocivos de los agroquímicos que aplican en frente de su casa. “No hago más huerta, porque no me crece nada. Se me secó todo, no me quedó ninguna aromática. El año pasado corté una sola vez el pasto. Es terrible. Estamos trabajando para que pare todo esto, pero es muy difícil, porque hay intereses económicos de gente más poderosa que nosotros. No se les puede tocar el bolsillo, la prioridad es la plata; la salud para ellos no importa”, dijo.
Y destacó: “Yo ignoraba lo nocivo de esto. Pero ya empezamos a notar los efectos, como que no se pasaba nunca la tos. Hay mucha gente con problemas de salud”.
Ana de Bianchini vive en un predio de una hectárea y media, rodea- da de una quinta en la que se aplicaron agroquímicos, a causa de los cuales afirma que se le están secando los árboles. “Se están muriendo los pinos y los paraísos. Son varios los ejemplares que vamos a tener que sacar porque fueron muy afectados”, sostuvo, mientras recorrió el lugar junto a PUNTAL, para mostrar la triste realidad que rodea su casa.
“Están todas las ramas secas. El pasto no crece. Se ve que el efecto es muy nocivo. Es muy triste ver cómo sufren las plantas, es algo que se viene dando desde hace unos siete años”, agregó.

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