Último adiós al basural más grande de Argentina

Último adiós al basural más grande de Argentina

La Justicia rechazó un amparo de la empresaria agraria Viviana Novelle de Terrabusi, ligada a Juntos por el Cambio, con lo cual las obras para instalar un centro ambiental y un ecoparque en la localidad bonaerense de Luján vuelven a avanzar.

Por: Yair Cybel.

El basural más grande de nuestro país está en la localidad bonaerense de Luján: son 14 hectáreas que tienen 20 metros de profundidad y 10 metros de elevación sobre el nivel del mar, creados artificialmente por la bestial acumulación de basura. «La Quema» es el principal conflicto ambiental de Luján y lleva 40 años acumulando basura.

Después de muchos años de lucha y organización, las y los vecinos -junto con el Municipio- lograron que se reconvierta: aprobaron un proyecto de ordenanza para que se haga un parque y se instale un centro ambiental. Pero como suele suceder, una familia muy poderosa del lugar presentó un recurso de amparo para oponerse a esta iniciativa.

No fue cualquier familia: Viviana Novelle de Terrabusi, abogada y heredera de una millonaria familia dedicada al agro -además de operadora de Juntos por el Cambio a nivel local-, presentó el amparo argumentando que temía usurpaciones o la instalación de asentamientos en los campos linderos a su finca «Haras La Picaza» donde crían caballos de polo.

«En 50 años de basural nunca hubo usurpaciones ni nada, es infundadado y discriminatorio lo que hace Novelle», explicó en diálogo con El Grito del Sur Sergio Almada, presidente de la Sociedad de Fomento Barrio San Pedro y uno de los principales promotores del centro ambiental. Agustín Espínola, director del medio Ladran Sancho, recuerda que Novelle de Terrabusi presentó otro amparo reciente, esta vez para evitar pagar el impuesto a las grandes fortunas.

Viviana Novelle de Terrabusi, abogada de Juntos por el Cambio y opositora a la reconversión del basural.

Un parque sobre las cenizas del basural

Sin embargo, la Justicia falló en contra de la terrateniente y la reconversión del basural ya está en proceso. El centro ambiental que se busca instalar prevé una guardería para los hijos e hijas de los trabajadores, que muchas veces son llevados al basural; un centro de salud; instalaciones industriales con cinta y relleno sanitario «tal como establece la ley». Para completar esta tarea, el «basural viejo» será emparejado y se le colocarán tubos de venteo por la dificultad para remover la acumulación de años de basura.

El proyecto, que se realiza con un financiamiento específico del Banco Interamericano de Desarrollo, se propone instalar sobre la superficie en cuestión una geomembrana con tierra negra y colorada, que dejará tendida la superficie donde lanzar un ecoparque con plantas autóctonas.

«Que esté el centro de reciclado nos favorece a los laburantes porque podemos realizar mejor el trabajo. Estamos organizados en cooperativas y si bien somos todos compañeros del basural, algunos pudimos organizar un galpón cogestionado con el Municipio, desde donde comercializamos los productos a mejor precio», explicó Johanna Enrique, trabajadora del basural. Son casi 200 las personas que trabajan a diario en el lugar y apuestan a continuar profesionalizando el reciclaje y la recuperación de residuos.

«Vivir tan cerca de La Quema nos ha afectado terriblemente», reveló Almada. «Mi hijo tiene más de 30 años y es enfermo crónico respiratorio, mis nietas de 7 y 9 fueron afectadas por el humo. Son montones de vecinos que tienen forúnculos, EPOC o problemas de piel», agregó. «Pensá que acá se tiraban tanques atmosféricos a cielo abierto y cuando eso se quema y emana humo, la contaminación es terrible. Hay que considerar que la basura de hoy no es la de los años setenta. A la vuelta de mi casa al menos cuatro personas murieron afectadas por temas respiratorios», planteó Sergio.

«Nosotros vamos hace mucho tiempo al basural: la basura la vemos como una fuente de trabajo y no como un problema, por eso a veces tendemos a minimizar los problemas. Pero sabemos que causan infecciones: hay compañeros que han perdido dedos de la mano pero tenemos que seguir ahí», sintetizó por su parte Johanna.

La Iglesia, las organizaciones sociales, la comunidad y los vecinos de Luján se comprometieron con el proyecto y esperan con ansia la finalización de las siguientes etapas. «La gente dejó de pensar que era un problema del barrio San Pedro y entendió que era un problema de todo Luján. A ellos les agradecemos mucho», concluyó el dirigente barrial.

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