El ministro de Exteriores ruso dijo que el derribo del avión fue una provocación, pero señaló que Moscú no quiere una guerra con Ankara.
Moscú, Teherán y Ankara
Dpa, Xinhua y Télam
Los gobiernos de Turquía y Rusia buscaron ayer calmar las aguas diplomáticas tras el derribo del avión de combate ruso por parte del Ejército turco, que para el ministro de Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, parece haber sido "una provocación planeada", aunque descartó que su país vaya a "lanzar una guerra contra Turquía".
"Tenemos serias dudas de que no fuese intencionado, parece una provocación planeada", dijo Lavrov, quien aseguró que las relaciones entre ambos países se "revisarán seriamente", aunque descartó que su país esté planeando iniciar un enfrentamiento armado por este tema.
"Nuestra actitud hacia el pueblo turco no cambió. Solamente tenemos dudas sobre los líderes turcos", explicó el hombre fuerte del Kremlin, quien aconsejó a sus ciudadanos no viajar a Turquía, un destino frecuente entre los turistas rusos.
Sin embargo, la tensión entre ambos gobiernos quedó de manifiesto cuando el ministro de Exteriores ruso canceló ayer una visita prevista a Turquía.
El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ratificó ayer la hipótesis de que su país disparó contra el caza ruso después de que este invadiese su espacio aéreo e ignorase varias advertencias. "Nadie puede esperar que nos quedemos mudos e inmóviles cuando están violando continuamente nuestra seguridad fronteriza", justificó el mandatario, y aseguró que el Estado Islámico (EI) no se encuentra en la zona donde fue derribado el avión. "Sostienen que allí atacan al Daesh", pero la milicia terrorista no tiene presencia en esa zona.
Moscú insiste en que su avión estuvo siempre en territorio sirio. Además, el piloto del avión caza Su-24 que sobrevivió al derribo gracias al trabajo de las autoridades rusas y sirias, dijo ayer que no recibió de la parte turca ninguna advertencia visual o de video y descartó la posibilidad de haber violado el espacio aéreo turco. El otro tripulante de la aeronave murió por disparos de los insurgentes sirios.
Turquía es uno de los principales protectores de los rebeldes sirios, con los cuales combate Moscú, y ya había advertido en el pasado a Rusia por violar su espacio aéreo.
En la jornada de ayer unas 900 personas se concentraron ante la embajada turca en Moscú, donde manifestaron su repudio y hasta lanzaron piedras, huevos y pintura. En algunas pancartas se podía leer: "Erdogan asesino".
Por otro lado, y como respuesta al incidente del martes, Rusia decidió desplegar los misiles de defensa aérea S-400 en la base militar Hmeimim, que se encuentra a 18 kilómetros al sureste de la ciudad costera siria de Latakia, y a 46 kilómetros de la frontera con Turquía.
El crucero misilístico "Moskva" fue enviado a una nueva posición en Latakia "donde está preparado para destruir cualquier objetivo que sea de peligro potencial" para los aviones rusos, afirmó ayer el ministro de Defensa, Sergei Shoigu.
Erdogan concluyó que había hecho lo mejor para evitar un incidente. "Turquía no está del lado de las tensiones, las crisis y las hostilidades. Siempre estuvo del lado de la paz, del diálogo y la diplomacia”, concluyó el presidente.

Comentá la nota