Aunque las víctimas e imputados no son los mismos, las características del caso son tan horrendas como el asesinato de aquel matrimonio suizo asesinado en 1998
Llámese casualidad, destino o como se quiera, pero lo cierto es que el último juicio por doble homicidio -sobre el que los mismos jueces que tendrán a su cargo el caso de las turistas francesas- actuaron, ocurrió hace catorce años; y, vaya paradoja, también tuvo como escenario la Villa veraniega de San Lorenzo.
A diferencia del doble crimen de las turistas francesas, los jueces, Ángel Longarte, Carlos Pucheta y Bernardo Ruiz, juzgaron entonces a un solo imputado. Ese era el brasileño, Silas Abalos Moreno, quien el 7 de junio de 1998 mató a cuchilladas y golpes a Hansruedi y Sivylle Hintermann, un matrimonio suizo que residía en una vieja casona ubicada en la calle Vicente Solá al 1400.
Hansruedi Hintermann, de 59 años, era un corredor de seguros jubilado, igual que su esposa, una ex empleada bancaria de 48 años. La pareja había conocido San Lorenzo en un viaje que habían realizado en el año 1983; luego seguirían otras visitas hasta que finalmente decidieron abandonar Suiza.
Los Hintermann compraron la vieja casona de Vicente Solá al 1400 y comenzaron a desarrollar, como pioneros en aquellos años, un emprendimiento turístico. Alquilaban caballos y ofrecían un recorrido por la hermosa Quebrada y sus alrededores.
En la casona, amenazada por cañaverales y los constantes yuyales debido al clima de la zona, la tarea se hizo mucha. Y por ello, la pareja contrató a Silas, quien había llegado a Salta como chofer del embajador paraguayo, aunque luego quedó desempleado.
Casado y con dos hijos pequeños, Silas, un hombre que había pasado grandes miserias en su vida, trabajaba para los suizos por 13 pesos diarios, a lo que se sumaba un constante maltrato de Sivylle, que al fin obró como detonante del doble homicidio.
El 7 de junio de 1998, día del doble asesinato, Silas estalló en ira tras un nuevo maltrato de Sivylle, quien le había recriminado el haber llegado tarde. En su interior, Silas, quien solía comer con los caballos por mandato de su patrona, ya tenía decidida la matanza.
Por eso, cuando Silas dio rienda suelta a su instinto homicida, primero atacó con una piedra a la mujer a quien luego remató de siete cuchilladas. Inmediatamente, con un pico en la mano, fue hasta la pieza donde dormía Hanruedi, quien, en definitiva era su amigo.
Silas mató a Hanruedi a golpes con el pico que usaba para sus tareas de jardinería, y en el juicio es lo único por lo que se arrepintió. El fiscal del juicio también fue el mismo que ahora volverá a participar de este otro trascendente crimen en San Lorenzo: Félix Elías, quien en aquella ocasión pidió la pena de prisión perpetua por alevosía.
La condena resultó así. Los jueces, que en aquella ocasión llamaron como hecho novedoso a un perito para que hiciera lo que hoy se conoce como una autopsia psicológica de Sivylle, condenaron a Silas a la pena de reclusión perpetua, condena que el brasileño todavía purga en Villa Las Rosas.
Desde el martes próximo, estos tres Magistrados volverán a juzgar sobre un doble homicidio ocurrido en San Lorenzo, aunque las víctimas e imputados no son los mismos, las características del caso son tan horrendas como el asesinato de aquel matrimonio suizo.
El juicio a Silas Abalos Moreno, de 38 años, se realizó en el edificio de calle Santiago del Estero 700, sin mucha prensa y prácticamente sin público. Ahora, sin embargo, los jueces lo harán a sala llena y por más de dos meses estarán antes los ojos del mundo.-
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