Emilio Luque, uno de los empresarios de mayor presencia en Tucumán y propietario de la cadena regional de supermercados que lleva el mismo nombre, aseguró que la economía provincial “no está bien” y que la gente está pagando los efectos de la inflación y la devaluación.
Para ello, planteó como alternativa moderar el ritmo de consumo.
“Sería importante frenar un poco el consumo. La gente, sin conocimiento, ha tomado muchos créditos; consumió de manera excesiva creyendo que eso era una panacea (remedio), y hoy lo estamos pagando. El nivel de endeudamiento del empleado es muy grande. Sobre eso habrá que ajustar, y en un tiempo bastante largo, se deberá acomodar la economía argentina. Ni (Sergio) Massa, ni ningún candidato, en un solo período, solucionará los problemas del país”, enfatizó.
El referente del sector privado ha expuesto las señales negativas de la economía en un acto del Frente Renovador, que encabezó el líder de ese bloque político, en el hotel Sheraton de la capital tucumana.
“Particularmente, veo que Tucumán no está bien. Hay indicadores que dicen que en febrero hubo una merma del consumo de más de un 15%, producto de la ‘falta de bolsillo’, de la capacidad de compra de la gente. Si la caída se registró en el segmento de primera necesidad, es decir, de alimentos, me imagino que la situación debe ser mucho más grave en otros sectores”, dijo el supermercadista.
Sobre los efectos del programa antiinflación “Precios Cuidados”, que impulsó el Gobierno nacional, Luque remarcó que ese convenio llevó a que haya una disparidad debido a que sólo hay cinco o seis firmas multinacionales que alcanzaron acuerdos especiales con las empresas proveedoras de productos.
“Las cadenas regionales no tienen la misma lista de precios. (Ante ello) estamos tratando de competir y adecuarnos a la necesidad de la gente, para poder dar servicios y precios al consumidor. Pero se presenta una constante lucha con el proveedor; existe una desigualdad de derechos tremenda”, afirmó.
Sobre la devaluación de la moneda nacional que determinó el Gobierno nacional en enero, Luque enfatizó que la medida tuvo un “fuerte impacto”, que “beneficiará al sector exportador”.
“Es una medida necesaria para el país, ya que necesita divisas que surgen del comercio exterior”, añadió.
Sin embargo, el empresario enfatizó que “hay que tener en cuenta que el costo que surgió a través de la inflación y la devaluación, generó una “diferencia de bolsillo muy grande” para el trabajador, teniendo en cuenta sus “necesidades y su capacidad salarial”.
“Tratamos de adecuarnos a la situación. Aumentamos $ 1.200 el salario del empleado, a cuenta de un futuro incremento. Sabemos de la necesidad de la gente, que no le alcanza”, manifestó.
En esa línea, Luque se mostró opositor a reducir los salarios.
“Los empleados tienen diferentes compromisos que afrontar. Creo que habría que hacer un proyecto a 10 años o a algún período prudencial para hallar respuestas a esto (por las caída de la economía). Hoy aumenta la cuota de los colegios, el transporte, el costo de vida. No siempre el pueblo debe pagar los ajustes o las equivocaciones de los que dirigen el Estado”, finalizó.
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