Con la victoria de Alicia Bardón el radicalismo perdió su más preciado bastión político. Esto en un año de armados políticos a un año de las elecciones a gobernador en Tucumán.
Resulta interesante analizar las causas de la estruendosa caída. Recordemos que si bien en Rectorado el funcionarado siempre fue radical, desde el 2010 aterrizaron de la mano de los radicales Fernando Valdez y Luis Sacca, dos funcionarios de estirpe peronista: Mario Leal y Sergio Aragón, además de una decena de dirigentes kirchneristas en cargos de menor jerarquía. Las estrechas relaciones de los por entonces radicales cerisolistas con la Casa de Gobierno provincial y nacional eran un silencio a voces. Tanto es así que en las elecciones nacionales del 2011, las urnas explotaban de votos que decían CFK Presidente - Sacca Diputado Nacional. Igualmente, se conoce el paso por el Directorio del Banco Nación en tiempos de Nestor Kirchner, del hoy legislador provincial por la UCR (Valdez), que también tuvo un polémico paso por el Rectorado de Cesar Catalán, al recibir junto a éste al represor Domingo Bussi y a una comitiva de funcionarios provinciales.
Asimismo, si bien hoy La Franja se rasga las vestiduras, también fue responsable de la debacle, ya que no solo se referenció en estos dos dirigentes radicales, sino que cogobernó sin ningún tipo de problemas junto a La Cámpora en el gabinete universitario en un llamativo silencio que solo se rompió semanas antes de las elecciones.
Valdez y Sacca fundaron la línea La Pisarello, cuyo lema es "El futuro es nuestro por prepotencia de trabajo" parafraseando a Roberto Arlt. La fugaz agrupación radical está en caída libre, susrros que llegan desde la Casona Radical Lo que queda claro es que para la militancia radical y reformista estos dos dirigentes son los mariscales de la derrota más grande y más grave que tuvo alguna vez la UCR en la UNT, que aspira a gobernar la provincia con José Cano, y que de su lema solo le quedó la prepotencia.





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