Una triste realidad ¿Se puede comer polenta o guiso todos los días?

El Consejo Escolar de San Martín ha priorizado los comedores de los jardines maternales, por lo que, en muchas escuelas técnicas y secundarias, los chicos de más de 12 años dejen de recibir su ración diaria. Los estudiantes que tienen mejor suerte, y que van a colegios de jornadas extendidas de 7 horas, se deben conformar con desayunar y almorzar por 3 pesos. ¿Qué comen los alumnos de San Martín? Recomendaciones de especialistas y de la Organización Mundial de la Salud.
Coca-Cola realiza todos los años una copa intercolegial, donde escuelas públicas y privadas compiten para alcanzar el primer puesto. “Los alumnos me decían: ‘Eh, profe, estos chicos no tienen 14 años, mirá la altura, el físico, nos van a golear’. Yo les respondía: ‘Sí, son de 14 y 15 años, el DNI es el mismo que ustedes’”.

Con esta frase una profesora de una escuela de José León Suárez ilustró cómo repercute la mala alimentación que padece la gran parte de los estudiantes de escuelas estatales de San Martín, una problemática común (en mayor o menor medida) en todos los distritos del conurbano.

TODO POR $3

Lo que respecta al tema de los comedores en este municipio, hace algunos meses, se empezó a priorizar el abastecimiento en los jardines maternales y los primeros grados del ciclo primario. Por eso, en algunas escuelas medias y técnicas ya no funcionan estas instancias. Es el caso de la Nº 13 Manuel Belgrano, la Emilio Mitre y la Técnica Nº 3 Prefectura Naval Argentina, entre otras.

“Imaginate, un chico que termina sexto grado de primaria, al pasar a primer año de la secundaria ya deja de tener su plato de comida diario. Pero lo más curioso es que mira cómo su ex compañero, que repitió, sigue comiendo todos los días”, grafica una directora.

“En marzo, se les cocinaba tarta de zapallitos, milanesas, cosas variadas. Pero después, todos los días, guiso o polenta. Un poco de aceite, que, digamos, no es muy adecuado para cocinar, unas cucharadas de salsa con un poco de carne picada, y sin queso rallado”, describe el almuerzo otra directora. A su escuela sí llega el SAE (Servicio Alimentario Escolar). El Consejo Escolar le destina 3 pesos diarios por cada alumno para preparar el desayuno, almuerzo y postre. “Más que cocineras, tenemos que tener magos”, ironizan.

En el caso de la Escuela Secundaria Nº 21, de José León Suárez, el desayuno, estipulado a las 9.30, está compuesto por mate cocido y un pan con mermelada. Los días viernes (“para que los chicos usen de reserva para el fin de semana”) se les da también facturas. Luego, de 12 a 12.30, los chicos comen un plato de polenta o guiso, toman agua y, de postre, una mandarina.

“La fruta no varía respecto a la estación del año, acá siempre se da mandarina. Compran el cajón de 200 mandarinas a 25 pesos, es una oferta que tiene el Mercado Central”, explica.

Los alumnos de este establecimiento cuentan que, en 2009, convocados en un Centro de Estudiantes, se dirigieron al Consejo Escolar para modificar el menú, ya que -afirman- “era insoportable comer todos los días lo mismo, y en ese estado”. “Nos dieron bolilla, pero después de unos meses todo volvió a estar como antes”, explica una de las alumnas de la Nº 21, donde funcionan jornadas extendidas de 7 horas. “Acá hay chicas embarazadas, chicos desnutridos, pibes que tienen a sus padres en la cárcel. Y muchos no cenamos en nuestras casas”, relata la misma estudiante a la salida del colegio.

RECOMENDACIONES DE LA OMS

En el informe “Dieta, nutrición y prevención de enfermedades crónicas”, la Organización Mundial de la Salud presenta el informe científico más reciente sobre la relación de la alimentación, la nutrición y la actividad física con enfermedades crónicas como patologías cardiovasculares, diversos tipos de cáncer, la diabetes, la obesidad, la osteoporosis y las enfermedades dentales.

Según la OMS, los chicos necesitan consumir entre 2.500 y 3.000 kilocalorías diarias, mientras que para las chicas será suficiente una media de 2.200. Este aporte energético debe provenir de una fuente sana y variada de alimentos para cubrir todas las necesidades nutritivas que requiere el cuerpo para funcionar bien.

“LA JUVENTUD ES UN ETAPA CLAVE DE LA VIDA”

“La adolescencia y la juventud son etapas clave de la vida tanto desde el punto de vista de la alimentación como de la salud. Se trata de una de las épocas de la vida de máximo crecimiento muscular y óseo y cualquier desequilibrio o deficiencia tiene un impacto decisivo en ese momento, pero sobre todo en la salud futura”, escriben las especialistas en nutrición Ana Requejo y Rosa Ortega en su libro “Nutrición en la adolescencia y la juventud”.

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