Se cosecharon 2.696.000 toneladas frente las 284.912 del ciclo 2009/2010, el peor de las últimas décadas, según la Bolsa de Cereales de Córdoba. El rinde promedio fue de 34 quintales por hectárea.
Al respecto, consideraron que “esta recuperación, que tiene su correlato, igualmente, en otros puntos del país, refleja que este año hay un buen volumen de cereal en el país, que casi duplica al de los dos años anteriores, suficiente para abastecer adecuadamente al mercado interno y también favorecer una importante corriente de exportaciones”.
Asimismo, hay que tener en cuenta que las intenciones de siembra fueron superadas, ya que se estimaba en 680.000 hectáreas y terminó en 806.530 hectáreas. No obstante, “malas condiciones de cultivo, necesidades extremas de forraje y/o eventuales granizadas en lotes con espigazón avanzadas determinaron como resultado una pérdida de área de 13.775 hectáreas”, advirtieron.
Buenos rindes
Si bien hubo algunos avatares climáticos durante el ciclo que ya anticipaban los rigores que se están padeciendo este verano en los cultivos de la temporada, se terminó con rindes excepcionales en algunos lugares. El promedio para la provincia fue de 34 quintales, por encima del nacional estimado en 31,7 quintales e incluso mayor al de la campaña 2007/2008 de la provincia.
Por ejemplo, en los departamentos San Alberto y San Javier el rinde fue de 50 quintales gracias a la utilización del sistema de riego. En tanto, en dos departamentos trigueros por excelencia, Unión y Marcos Juárez, el promedio se situó en los 45 quintales por hectárea y 43 en Roque Sáenz Peña.
General San Martín y San Justo mostraron rendimientos de 39y 30 quintales, respectivamente y la mayoría entre 20 y 29 quintales. Los guarismos más bajos se ubicaron en Río Seco con 10 quintales y Santa María y Tulumba con 13 quintales cada uno.
Los primeros lotes se cosecharon hacia fines de octubre y principios de noviembre, correspondiendo a las zonas más castigadas por la seca en el norte, departamento Colón, Totoral, Tulumba y Río Seco.
Desde el equipo encabezado por la ingeniera Silvina Fiant, reconocieron que “no en todos los casos los elevados rindes han sido acompañados por parámetros de alta calidad”. La generalidad de la campaña indica calidades regulares a buenas. “A medida que se obtuvieron mayores rendimientos, menor fue la calidad observada en términos de porcentaje de proteína, gluten y peso hectolítrico. Estas observaciones son fundamentadas por el escaso nivel de fertilizaciones aplicados así como por las extremas condiciones adversas del ciclo de producción. No obstante, zonas y/o manejos puntuales evidenciaron buenos resultados con valores de peso hectolítrico cercanos a 80-82 y gluten superior a 30”, explicaron.
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