Se sellará el principio de acuerdo de la base de la coalición amplia: UCR, PJ y UNE. Breve descripción de la coyuntura y de algunos de sus por qué. Reafirmación de la importancia creciente de la experiencia político-sindical.
Será el primer paso de la candidatura de Martín Farizano a gobernador. O por lo menos, el que constituya su primera victoria relativa. El intendente capitalino ha sido el que más ha bregado por la concepción frentista. Se ha mostrado como el hombre capaz de hacerlo por convicción.
Si bien se le puede objetar cierta confusión en la comunicación de sus bases filosóficas, lo cierto es que no ha vacilado en autodefinirse como un rara avis del mundo de la política, alguien capaz de subordinar ambiciones y personalismos en procura de conseguir abrir el camino por lo que el camino mismo significa, y de definir el objetivo como una consecuencia práctica de caminar descubriéndolo.
¿Cómo se llegó a esta súbita confirmación de la posibilidad de cuajar la coalición que aparecía tan complicada? No hay una sola versión sobre el tema, y probablemente los factores sean varios y no uno solo.
Probablemente, lo que más ha contribuido sea un contexto nacional que empujó a resolver el galimatías del PJ neuquino a Oscar Parrilli. Dicen que el secretario general de la Presidencia fue quien decidió terminar con las especulaciones (¿respaldamos a Sapag ó a Farizano?) y bajó la consigna de dejar de dar vueltas y revitalizar el acuerdo con una UCR que ya no tiene, a los efectos prácticos, a Horacio Quiroga en sus filas.
Esto no quiere decir que el gobierno nacional le suelte la mano a Jorge Sapag; pero sí probablemente indique que la proyección del “cristinismo” difiera en métodos y objetivos de la que tuvo el kirchnerismo hasta la muerte de Néstor.
Lo concreto es que el PJ conducido por el parrillismo se definió: vía libre al acuerdo con Farizano y con UNE. Que se haga la coalición sin esperar el resultado de la interna del MPN. No hay tiempo para otra cosa, porque las elecciones generales irán prácticamente pegadas a las definiciones de las internas.
Para tal fin, el peronismo resolverá quiénes serán sus candidatos en febrero. La fecha dará tiempo para organizar una eventual confrontación entre los candidatos de la coalición.
En este proceso, la UCR también terminó de definir su situación. Con la candidatura de Alejandro Vidal a la presidencia del partido, se cierra el acuerdo máximo que pudo conseguir el farizanismo con quienes tenían un pie en cada plato. El quiroguismo quedó así acotado a los radicales que votarán en rancho aparte, pues la candidatura del actual diputado nacional será auspiciada por una unión de partidos que encabezará la agrupación Nuevo Compromiso Neuquino. El camino se ha despejado con un virtual cisma, que (se verá) podrá devenir o no en una fractura formal, vía expulsión o suspensión de afiliaciones. Es probable que estas decisiones se tomen después de los resultados, incluso después de lo que suceda a nivel nacional.
Desde el costado UNE de la coalición había satisfacción. De alguna manera, que prospere la coalición es un aval importante para su propio crecimiento como partido. Los seguidores de Mariano Mansilla pasan por un momento de autoestima alta: dicen que las recorridas por los barrios son cada más fructíferas, que hay vecinos que se disputan la oferta para ser “Casas UNE”; en fin, que la candidatura de Mansilla prende bien en el humus fértil del descontento hacia el estatus quo.
Por otro lado, el crecimiento político vinculado a la solidez sindical influye en la estrategia de los gremios, particularmente en ATE y ATEN. Dicen que mejorarán las relaciones entre estos cimientos financieros de la estructura política, y que las nuevas conducciones demostrarán que son capaces de no constituirse en “auyenta-votos”, acentuando metodologías que reduzcan la brecha impopular de algunos comportamientos sindicales.
Independientemente de los detalles, lo seguro es que el tridente UCR-PJ-UNE sellará el acuerdo básico para intentar conquistar la provincia que el MPN conduce desde 1963. Enfrente tendrá a este partido en el mismo año que celebrará sus 50º aniversario: medio siglo de poder político incuestionable.
Para ese entonces, habrá pasado el verano más intenso que se recuerde. Pero eso…será parte de otra nota.



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