El Tribuno confunde las noticias y los funcionarios

El Tribuno confunde las noticias y los funcionarios
El ejercicio de la política se distancia de la conspiración, y éste es evidentemente el terreno elegido por Juan Carlos Romero que utiliza su Diario como herramienta para socavar la verdad

Los hechos que se relacionan con acontecimientos de tono patriótico suelen despertar entre los argentinos sentimientos comunes que superan las diferencias conceptuales o políticas. Precisamente porque involucran valores de los cuales todos los ciudadanos participan.

La utilización artera de esos momentos de recogimiento sobre todo en un tema tan sensible para la sociedad como es la conmemoración de los Caídos en Malvinas que hace El Tribuno es una demostración de que esas personas se hallan al margen de la sociedad, convertidos en meros sicarios de un interés personal de su patrón ¿del mal? Juan Carlos Romero. No es para menos, pues precisamente si se habla de “Patria”, se dice de la tierra de los padres, de la tierra que es de todos; y justamente, quien ha sido capaz de apropiarse impunemente de la tierra común de los salteños en exclusivo beneficio propio, muy poco puede saber o entender lo que significa que haya habido argentinos que hayan sido capaces de dar su vida por esa tierra.

Justamente, la tierra para Juan Carlos Romero es un bien de cambio, no muy distinto de cualquier cosa que pueda vender, comprar o directamente apropiarse. Desde esa óptica, la actitud de Romero respecto de la tierra no ha sido para nada diferente de la que han mostrado los ingleses con el suelo argentino. Luego, si los ingleses en este punto son enemigos, Juan Carlos Romero es un apátrida.

El argumento no es un dibujo dialéctico sino que está refrendado por lo que sus operarios de El Tribuno han demostrado utilizando ese acto de conmemoración para rebajarlo a un vulgar episodio político, para colmo –y otra vez más- haciendo uso de la mentira.

El Tribuno aprovechó esa concentración patriótica para difamar la persona del Gobernador Juan Manuel Urtubey argumentando que “los maestros abuchearon” al Mandatario cuando éste subió al estrado a decir su discurso. Será quizás que no hubo ningún cronista de ese Diario en el evento, ya que el Gobernador Urtubey jamás pronunció discurso alguno, sino que fue el Ministro de Gobierno, Eduardo Sylvester quien dirigió unas palabras.

A la sustitución de persona, hecho informativo de la mayor gravedad, le sigue el escenario que monta El Tribuno donde habla del supuesto abucheo dando una imagen de masividad que en los hechos se redujo a unos contados agitadores del Partido Obrero que lejos están de caratularse como maestros, de paso, enlodando la imagen de los educadores que en su gran mayoría están cumpliendo con sus funciones.

El ejercicio de la política se distancia de la conspiración, y éste es evidentemente el terreno elegido por Juan Carlos Romero que utiliza su Diario, El Tribuno, como herramienta para socavar la verdad y como en el caso de la apropiación de terruños, otra vez reírse de los salteños.

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