La presidenta de la Corte, Luisa Stella Morales, señaló que la decisión de la Asamblea Nacional de prorrogar la jura es "constitucional" y que el presidente está en La Habana con autorización, por lo que hay "continuidad administrativa".
El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela descartó que exista una ausencia temporal o absoluta del presidente Hugo Rafael Chávez Frías, quien convalece en Cuba, y señaló que no es necesario que el jefe de Estado jure hoy para reasumir el mandato 2013-2019, para el que fue reelecto abrumadoramente en octubre pasado con el 54% de los votos. La presidenta del TSJ, Luisa Estella Morales, agregó que no corresponde designar una junta médica que evalúe a Chávez y señaló que tanto el vicepresidente Nicolás Maduro como los ministros "están perfectamente facultados" para el ejercicio de sus cargos porque existe una "continuidad administrativa" en el gobierno.
Al señalar que "es en un todo constitucional" lo dispuesto el martes por la Asamblea Nacional, que aprobó posponer la asunción de Chávez hasta que esté plenamente recuperado, Morales desacreditó la campaña lanzada por la derecha, que había denunciado esa decisión como un acto violatorio de la Constitución.
A través de su líder, el frustrado candidato presidencial Henrique Capriles Radonski, la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD) se había preguntado "qué está haciendo el TSJ, que no desbarata esta maniobra antidemocrática". Ayer, la presidenta del tribunal no respondió a esa pregunta. Se limitó a decir que el fallo obedecía "al pedido de una ciudadana", a la que no identificó, que requería la interpretación del artículo 231 de la Carta Magna.
El numeral citado se refiere a la investidura del presidente ante la Asamblea Nacional el día 10 de enero y establece que, de no poder hacerlo, la jura se haga ante el TSJ. Morales señaló que a juicio del tribunal no existen razones para declarar una ausencia temporal o absoluta de Chávez y recordó que se encuentra en Cuba por una licencia de la Asamblea que lo autoriza para estar fuera del país todo el tiempo necesario. A la vez, destacó que para los jueces es improcedente la designación de una junta médica que evalúe a Chávez. La sentencia rechaza el cuestionamiento de los sectores de derecha en cuanto a que si Chávez no jura, el gobierno a cargo pierde legitimidad.
"Sabemos y aceptamos que es necesaria la juramentación del mandatario, y se va a cumplir, pero en este momento no podemos adelantar ni cuándo, ni dónde, ni cómo se hará. Lo que si sabemos es que será en el momento que cese la causa sobrevenida, conocida por todo el país, que se trata de un proceso de recuperación de una operación por problemas de salud", dijo Morales en una rueda de prensa. Entonces, destacó que Chávez tiene todo el derecho a atender su enfermedad y que "necesita tiempo para cuidar su salud".
La presidenta de la Corte fue terminante al señalar que la juramentación del presidente es un formalismo necesario, que debe ser cumplido, pero dijo que ello no impide la continuidad del gobierno y que se inicie un nuevo período presidencial. Recalcó que actualmente no existen las causas que prevé la Constitución para declarar la ausencia temporal o absoluta de Chávez. "En este caso, el presidente se encuentra fuera del país por una razón diferente que no ocasiona falta temporal. Negamos que se trate de una falta temporal o absoluta, se trata de un permiso de la Asamblea que ha pospuesto la oportunidad del juramento previsto."
"No es admisible que por la existencia de un desfase cronológico entre el inicio del periodo presidencial y la juramentación del presidente se considere que el gobierno quede ipso facto inexistente (…), por lo tanto, el presidente, el vicepresidente y los ministros seguirán ejerciendo cabalmente sus funciones conforme con el principio de continuidad administrativa", señala la sentencia del máximo tribunal. Morales también descartó que una delegación de magistrados viaje a Cuba a juramentar a Chávez en su lecho de enfermo.
Recalcó que el país está ante un presidente que fue reelegido el 7 de octubre para otro mandato y la reelección tiene que ver con la aprobación popular del gobierno. "Estamos ante una situación en la que el presidente no es un nuevo presidente que viene a tomar posesión, sino que es el mismo que fue aprobado por el pueblo, por el voto popular. La gestión que venía realizando es uno de los valores más importantes que debemos presentar", insistió. «
Dpa, Ap, Ansa
la oposición apuesta por un paro cívico
A la hora cero de hoy debía empezar en Venezuela un "paro cívico" indefinido al que llamaron grupos de residentes en Miami, Estados Unidos, y al que se sumaron en principio varias figuras notorias de la oposición. Anoche, sin embargo, ante la falta de receptividad de los venezolanos, las cadenas de correos electrónicos habían cesado y en las redes sociales sólo se conservaban los primeros, apocalípticos mensajes que pedían a los empresarios que el paro llegara acompañado del desabastecimiento de alimentos.
En un exceso verbal, el líder de la oposición, Henrique Capriles, que perdió en los comicios presidenciales frente a Chávez, llegó a pedir a las fuerzas armadas que "cumplan con el rol que da sentido a su existencia".
El mismo lunes de la convocatoria el vicepresidente Nicolás Maduro salió a enfrentar los planes desestabilizadores y le auguró a la oposición una "gran derrota, porque responderemos políticamente, los trabajadores produciendo más, las familias llenando las escuelas de niños".
El martes, el gobierno realizó una serie de allanamientos en depósitos de alimentos y anunció el inicio de una investigación para detectar el origen de "las instigaciones al terrorismo a través de las redes sociales".
El primer decomiso de alimentos incluyó 9000 toneladas de azúcar de un depósito perteneciente a Pepsi Cola. La multinacional dijo que se trataba de una importación hecha con todas las de la ley y que "el decomiso no es más que una confiscación".
Por otra parte, el primer presunto desestabilizador cibernético resultó ser Federico Medina Ravell, primo de Alberto Federico Ravell, uno de los empresarios de la opositora cadena televisiva Globovisión.
Ansa, Dpa

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