Tres heridos por un enfrentamiento entre gremios de la Construcción

La Uocra y el Sitraic se enfrentaron en un hipermercado en edificación, aunque cada uno acusa al otro de iniciar la provocación. Desde el sector de Víctor Grossi confirmaron que hay tres personas heridas. Aseguraron que marchaban para pedir que más trabajadores locales trabajen en el distrito y en blanco. Es la segunda riña que sostienen en el partido.
Una obra en proceso de edificación puede ser símbolo de progreso económico. Pero también puede ser el territorio codiciado por dos fuerzas que, sostienen, representan a la misma población. Ayer, tres personas fueron heridas cuando un grupo del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Construcción y Afines (Sitraic) se movilizó para pedir que se regularice la situación laboral de los integrantes del sector y, según acusaron, una “patota de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra)” de la sede lomense los agredió.

La virulencia de la jornada recordó a la reproducida en 2009 en el mismo distrito, también con el pedido de incorporación de sus compañeros a las reglas de la formalidad. El gremio escindido de la agrupación histórica explicó que se acercó al hipermercado en recuperación de Las Heras al 1100 en el marco de su “Campaña contra el trabajo en negro, el fraude patronal y la precarización laboral”, pero en ese momento un colectivo de personas del brazo que conduce Gerardo Morales los atacó.

“Tenemos gente lastimada. A una compañera que estaba en la vereda le tiraron un ladrillazo en la espalda”, explicó ante un medio televisivo nacional Víctor Grossi, responsable local de Sitraic. Otra mujer sufrió una lastimadura en su dedo y un hombre en su boca. Al cierre de esta edición, recibían atención en el Hospital Interzonal General de Agudos Luisa Cravenna de Gandulfo.

El mismo día en que se reunió el Consejo Directivo de la Confederación General del Trabajo (CGT), el sindicato independizado hace dos años consideró que “lejos de ser un enfrentamiento, fue una emboscada”, denunció en su portal. El dirigente describió que cuando los marchantes se acercaron al predio del futuro Carrefour “empezó la provocación”, que se acentuó cuando el bando contrario pudo alcanzarlos, alrededor de las 11.30.

“El reclamo consistió en que se respete la ordenanza que exige que las empresas deben contratar un 80 por ciento de trabajadores de la zona, y se reclamaba por puestos” de empleo, explicó un parte oficial. Mientras tanto, ningún integrante de la cabeza de la Uocra compartió su posicionamiento en el ágora mediática. Sólo un vocero aseguró en la versión digital de un matutino porteño que se desempeñaban “pacíficamente en la obra cuando aparecieron cuatro micros (con el otro bando). No estaban solos, llegaron con representantes de organizaciones sociales. Insultaron, forzaron las puertas de la obra, que se habían cerrado para evitar que la cosa pasara a mayores y ahí se produjo el enfrentamiento”.

Para Grossi, el reclamo se sostiene en el desfasaje de ingresos y egresos de cada familia: “Martínez que se dedica a generar mano de obra barata, ganamos 2400 pesos cuando debería ser 4500”, denunció. “También hay connivencia política. Dejan que venga la patota, la Policía deja la zona liberada”, sentenció.

RECUADRITO

La historia sin fin

En diciembre de 2009, cinco meses después de que Sitraic se apartara de Uocra, el dirigente José Tejeda del gremio independizado responsabilizó a sus contrincantes de una “agresión” que dejó más de diez heridos en Villa Galicia, Lomas de Zamora. Ese enfrentamiento fue el inicio del pedido de reconocimiento sindical.

En octubre de ese año, trabajadores de Atucha II que cortaban la Ruta Panamericana en la ciudad bonaerense de Lima también denunciaron que “una patota de la Uocra baleó un micro” con empleados que se dirigían a la manifestación y dañó a uno de ellos

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