La tregua revela los daños devastadores en Gaza

La tregua revela los daños devastadores en Gaza

En los barrios arrasados descubrieron decenas de cadáveres; los palestinos muertos superan los 1100; Israel extendió el alto el fuego, pero Hamas lo rechazó

 El alto el fuego respetado ayer por Israel y el grupo islamista Hamas dio 12 horas de respiro a los habitantes de la Franja de Gaza para aprovisionarse y recibir medicamentos, pero también descubrió una devastadora realidad: barrios y localidades completamente arrasados y decenas de cadáveres bajo los escombros.

Poco antes del fin del plazo pactado, al que se llegó por la intensa presión de la comunidad internacional, el número de cadáveres desenterrados bajo los escombros superaba los 130. Así, la cifra total de palestinos muertos en los 19 días de ofensiva israelí se elevó a más de 1100.

Pese a que Israel aceptó prolongar la tregua humanitaria por 24 horas más a pedido de la ONU, Hamas rechazó prolongar el cese el fuego y volvió a lanzar varios proyectiles de mortero y dos cohetes contra territorio israelí, según confirmó el vocero del grupo, Sami Abu Zuhri.

"Ninguna tregua humanitaria es válida sin la retirada de los tanques israelíes de Gaza, sin que los habitantes puedan volver a sus casas y sin que las ambulancias circulen libremente", señaló en un comunicado.

En varias regiones del sur de Israel se volvieron a oír las sirenas de alarma, mientras que el sistema de defensa interceptó dos cohetes sobre la ciudad de Ascalón.

Durante la tregua de 24 horas, el ejército israelí seguirá trabajando en los más de 30 túneles de Hamas descubiertos hasta ahora, de los que fueron demolidos 16.

En tanto, durante el cese del fuego de ayer, en los frentes de batalla de Beit Lahia, Beit Janun o Rafah, y todo a lo largo de la Franja, hombres, mujeres y chicos se apresuraban con un frenesí inusual en una mañana de Ramadán para conocer cómo estaban sus casas, comprar alimentos en el mercado o huir -por fin- de "un infierno en la Tierra".

"Nos vamos. No sabemos adónde, pero ya no podemos resistir más. Aunque tengamos que dormir en la calle o en la playa, siempre será mejor", dijo Jaled al-Sahrawi, en una de las atestadas rutas que unen Beit Janun y la Ciudad de Gaza.

Desoladas otros días, sometidas al agrio sonido de las bombas y los fusiles, las calles de esta población de más de 50.000 habitantes, a sólo seis kilómetros de la ciudad israelí de Sderot, eran ayer un continuo ir y venir de gente.

Camiones, taxis, autos desvencijados, precarios carros tirados por burros famélicos y ambulancias convertidas en improvisados ómnibus... cualquier vehículo era útil para entrar y salir de un paisaje desolador. En una infinita hilera de casas devastadas y esqueletos de hormigón -más de 1800 edificios fueron destruidos y unas 20.000 viviendas fueron dañadas por las bombas, según los palestinos- cientos de personas intentaban salvar las pocas pertenencias que les quedaban.

"Me costó años levantar esta casa. Todos nos ganábamos la vida en este taller", explicó Maher, junto a las máquinas con las que él y sus cinco hijos sacaban a una familia de 20 miembros cortando bloques de piedra.

El centro de Beit Janun olía al pútrido aroma de decenas de animales -en su mayoría burros y caballos- muertos en veredas, y al acre de los cuerpos en descomposición tras días bajo los escombros. "¿A quién le importan los pobres? ¿A quién le importan los palestinos? Tenemos la desgracia de ser pobres y palestinos, y a nadie le preocupa que nos maten", gritaba a las cámaras Hatem, un joven desempleado de 24 años.

Espigado y con la barba tupida, extendía su ira más allá de la propia Franja y colocaba al presidente de Egipto, Abel Fatah al-Sisi, en los primeros puestos de su lista de culpables de la actual ofensiva israelí.

"No sólo Israel y Hamas. También el resto de los países y Egipto, que permiten que estemos aquí, encerrados en esta cárcel desde hace siete años, sin un lugar al que huir", señaló.

Los equipos de rescate y muchos periodistas aprovecharon la tregua para entrar por primera vez desde el inicio de la ofensiva terrestre en el barrio de Sayaiya, en el este de la Ciudad de Gaza, donde edificios enteros quedaron en ruinas. También volvieron sus habitantes para intentar recuperar algunas de sus pertenencias, mientras otros empezaron a enterrar a sus familiares en el suelo entre las casas.

Según cifras del Ministerio de Salud de Gaza, por lo menos 1147 palestinos murieron (en su gran mayoría civiles) y más de 6000 resultado heridos en ataques israelíes desde que el pasado 8 el gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu ordenó una ofensiva contra Hamas.

Unos 800 palestinos (incluidos más de 150 chicos) murieron durante la incursión terrestre, iniciada hace nueve días, en la que también perdieron la vida 42 soldados israelíes.

En el campo diplomático, reunidos en París, los cancilleres de Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia, Qatar, Gran Bretaña y la Unión Europea solicitaron ayer una negociación para obtener un alto el fuego duradero (ver aparte)..

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