Tras el alejamiento del Prof. Edelmiro Menchaca Bernárdez al frente del TTMA (Taller Teatral Municipal de Azul) queda un arduo trabajo de lucha para desarrollar el arte escénico en nuestra ciudad.
Del trabajo con el TTMA logra concretar la conformación del Equipo Delta - Trabajo Teatral como asociación civil independiente a través de la cual Azul contó con doce ediciones consecutivas de “Otoño Azul” Encuentro Internacional de Teatro que logra convertirse paso a paso en la máxima y más genuina realización cultural que haya tenido nuestra ciudad hasta el año 2011.
Edelmiro Menchaca Bernárdez es actor, director, dramaturgo, docente, gestor y productor, que ha alcanzado reconocimiento a nivel nacional e internacional. En 1984, en cuanto el país recuperara la democracia, creó el TTMA durante la gestión del Prof. Rubén César De Paula como intendente y de la Prof. Raquel De Paula de Roldán como directora de Cultura y Educación. Desde ahí inició el trabajo formativo con sus alumnos bajo las premisas de “trabajo, amor y compromiso”, hecho que inmediatamente sobrepasó el ámbito grupal para desplegarse e involucrarse con el desarrollo artístico en la ciudad.
Con su gente ha legado espectáculos teatrales que perduran en la memoria del público y los participantes (La Casa de Bernarda Alba, Desde el Andén, La Nona, Antígona Vélez, Una Margarita llamada Mercedes, Doña Ramona, Lope de Aguirre, Oratorio por un país en sombras, Acuerdo para cambiar de casa…), principalmente de autores argentinos, latinoamericanos y españoles y otros de su propia factura como La Radio que pudo Ser, Infierno de Bolsillo, Los Perros de mi Memoria, Onírico, Mentiras del corazón, hasta el último estreno (¡Se Viene Feo Nomás!) en febrero de este año. Estos trabajos le valieron al TTMA muchos reconocimientos y premios ya que la tarea sobrepasó ampliamente los límites locales y prestigió a la ciudad representándola en muchísimas oportunidades.
La tarea emprendida apuntó también a la recuperación del Teatro Español y años después a la del Cine Teatro San Martín. A la vez emprendió el desafío de llevar el teatro a lugares no convencionales y a gestar espacios para la actividad que no estaban incorporados a la costumbre del público (la calle, las escuelas, la cárcel, museos, los barrios, los clubes...). Abre las puertas del aula (A Puertas Abiertas), realiza numerosas muestras en el Teatro Español y con el aval de las autoridades de entonces de la Biblioteca Popular “toma” y “despierta” una Casa Ronco en penumbras para convertir sus habitaciones y el patio en diferentes escenarios pletórico de luces, emociones y creatividad escénica. Allí, en 1990, con “La Mujer de Oro” de Cureses, comedia ubicada en la época colonial, da nacimiento al Teatro de Verano en el Patio de las Camelias, nombre que Menchaca asigna a este lugar de la Casa. Esto significó además el punto de partida de una actividad cultural generalizada en temporada estival, hábito que no existía entonces en la comunidad azuleña.
En 2001, ya desde un accionar mancomunado con el Equipo Delta gesta un lugar para la actividad escénica y experimental: “La Salita”. Por otra parte promueve la apertura del primer Espacio Cultural (como específico lugar de confluencia de la cultura con la acción social) fuera de los lugares tradicionales de la ciudad y cuyo nombre “Soles y Fogatas” también parte de su propuesta.
Entre otras cosas, el Prof. Menchaca, colaboró para obtener la denominación de Azul como Ciudad Cervantina de la Argentina y ha trabajado constantemente en su difusión y fortalecimiento.
Luego de 29 años de trabajo sin pausa, Menchaca Bernárdez ha renunciado al Taller Teatral Municipal de Azul y a su condición de docente del Municipio. La decisión tiene origen en las profundas desinteligencias con la conducción que desde la Secretaría de Cultura ejerce Estela Cerone a partir de la nueva administración comunal.
Lo que evidentemente nadie podrá borrar desde el ejercicio de la política cultural oficial es una labor ejercida con generosidad y sacrificio durante 29 años en que el Prof. Menchaca recorrió casi 800.000 kilómetros desde la ciudad de Buenos Aires para sembrar en un terreno cuasi virgen y del cual los funcionarios de turno en ejercicio del poder y la sociedad azuleña, algún día, sabrá reconocer.

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