Se conocieron más detalle del procedimiento que realizó el personal policial para rescatar a dos mujeres oriundas del norte del país que eran explotadas sexualmente en la localidad de Puerto San Julián. Se conoció que lo hacían a través de Facebook y les ofrecían un sueldo aproximado de $20.000, para trabajar en un restaurante.
Durante el fin de semana pasado, el personal policial de la División Trata de Personas, fue informado cerca de las 04:30 del pasado viernes, que en una dependencia se presentaron dos mujeres, mayores de edad, oriundas del norte del País, que se presumen víctimas del delito de Trata de Personas, debido a que serían sometidas a la explotación sexual, en un local de la localidad de Puerto San Julián. Con estos datos, los uniformados dieron intervención a sus pares que se dedican a la investigación de estos casos en el ámbito Provincial.
En ambos casos –el de las mujeres-, se constató la presunta infracción a la normativa de la Ley Nacional Nº 26.364 y la reciente modificatoria Ley Nacional Nº 26.842, al dar aviso que se producía el reclutamiento de mujeres, a través de otra femenina. La que al parecer que utiliza la red social Facebook como medio de captación, con intenciones de convencer a mujeres jóvenes en situación de vulnerabilidad, mediante el ofrecimiento laboral engañoso de emplearse en un restaurante por un pago mensual de $ 20.000, en la localidad de Puerto San Julián.
De esta manera lograba obtener la voluntad de las mujeres por las diferentes circunstancias de necesidades económicas, falta de empleo, desinformación, entre otros aspectos personales.
Tal es así que existía previamente el aporte de la identidad y fotografías de las postulantes, con la finalidad de coordinar la aceptación y compra del pasaje vía terrestre en línea de colectivo por parte de los responsables, que regentean dos locales en la localidad de San Julián, produciéndose el endeudamiento inducido para las mujeres que las obliga a una dependencia prolongada.
Una vez que arriban a la terminal de ómnibus de esa población, las recibe la dueña de los comercios y acompañante, que las traslada a la parte posterior del local nocturno, donde existe un inmueble contiguo que sirve de albergue de femeninas que ejercen una actividad dentro del recinto nocturno, exigiendo la madame en la permanencia y estadía el ejercicio de la prostitución ajena, mediante mentiras, violencia y amenazas, para conseguir sendas ganancias y beneficios por la actividad ilegal.
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