Después de días de extrema violencia, Turquía vivió ayer una jornada de relativa tranquilidad en la que, sin embargo, se registraron algunos focos de represión policial en Ankara y Eskisehir.
La presentación judicial ante la Fiscalía de Estambul fue realizada por la red Solidaridad con Taksim, que acusó al gobernador de la ciudad, al alcalde y al director de seguridad de ser responsables del uso excesivo de la fuerza contra los manifestantes. La presión de la organización ya logró la liberación de 46 personas.
Sin embargo, en la misma jornada, otras 28 fueron arrestadas por "reuniones y manifestaciones ilegales". Por esa razón, los ciudadanos decidieron encarar una resistencia pacífica que consistió en permanecer inmóviles en una plaza pública, sin pancartas ni carteles.
La tensión, no obstante, continuó en otras ciudades, como Eskisehir, donde la policía usó camiones hidrantes y gas lacrimógeno contra los manifestantes. «
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