El fiscal federal Carlos Rívolo pidió el cierre de una causa iniciada por Martín Redrado porque la Policía Federal no lo dejó entrar al Banco Central cuando la confrontación entre el ex presidente del BCRA y el Gobierno estaba en su punto más alto. Rivolo solicitó la desestimación de la denuncia por inexistencia de delito y a partir de eso el juez federal Norberto Oyarbide está en condiciones de cerrar el caso.
El 22 de enero la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal dictó una medida cautelar en la que le señaló al Poder Ejecutivo Nacional que no debía designar presidente del Central hasta que no se cumpliera con las normas legales previstas para la remoción del presidente de la entidad. Aquella misma noche, el Jefe de Gabinete había dicho "Redrado no entra nunca más". A partir de aquel fallo de la Cámara asumió como presidente el Central el vice Miguel Angel Pesce. El domingo 24 de enero pasado por la noche Redrado intentó ingresar al edificio del Central para llegar a su despacho en la Presidencia. Pero su ingreso fue impedido por el personal policial que se encarga de la seguridad del BCRA. Fue Pesce quien le dio órdenes al encargado de la custodia policial para que no se permitiera la entrada de Redrado quien aquella noche fue acompañado de abogados y escribanos. Y por ese hecho hizo una denuncia por abuso de autoridad que no estaba dirigida a nadie en particular. Cuando transcendió la denuncia se habló de que Redrado había imputado a Fernández y al vice del Central, Miguel Angel Pesce. Pero no fue así.
Cuando comenzó a analizarse la denuncia Rívolo estaba de vacaciones e intervino el fiscal federal Luis Comparatore quien había pedido medidas previas antes de impulsar la investigación. Las medidas se terminaron de completar en los últimos días y entonces Rívolo pidió la desestimación. Oyarbide puede cerrar el caso o repetir lo que hizo en una denuncia del Gobierno contra Redrado por decir que "tenía las listas de los amigos del poder que compraron dólares". En aquella denuncia fue Evers quien desestimó y Oyarbide, no conforme con lo dictaminado por el fiscal le pidió la opinión al Fiscal de la Cámara Federal Germán Moldes. Moldes coincidió con Evers y el caso fue cerrado.
En su dictamen Rívolo señaló que el hecho denunciado no debía ser tratado por la justicia penal porque se estaba discutiendo algo eminentemente político.




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