Es en el barrio San Cayetano, donde la semana pasada vecinos cortaron una calle para pedir agua segura, ya que la de pozo aseguran está contaminada
El Municipio de Pilar se comprometió a extender la red de agua potable al barrio San Cayetano, que limita con Escobar.
La medida fue adoptada luego de varios reclamos vecinales de larga data, que terminaron en dos cortes de calle la semana pasada, ante la necesidad de poder contar con el servicio básico.
Es que el fluido de pozo, aseguran, no es apto para el consumo humano, y así lo demostrarían al menos media docena de estudios.
En concreto, el reclamo tiene que ver con continuar una obra ya existente, pero que no incluyó al actual barrio, por lo que desde el 4 de mayo se comenzaría a trabajar para cubrir unas 12 manzanas.
“En su momento, habíamos hecho un reclamo en el Concejo Deliberante, que terminó en una ordenanza avalada por el intendente, donde decía que Sudamericana tenía que hacerse cargo de las conexiones que quedaron inconclusas, unas 1200, pero nos explicaron en la empresa que ellos tienen la concesión del servicio, y no se hacen cargo de la infraestructura, por lo que debía hacerse cargo la Comuna”, señaló Miguel Castellanos, vecino de Solares del Norte que coopera con la comisión barrial de San Cayetano.
“Actualmente la Municipalidad entrega 9 litros de agua por semana por familia, que en promedio está integrada por 5 personas, lo que es muy poca, aunque se tomó como un buen gesto. Pero se necesitan soluciones de fondo, y la Comuna nos aseguró que desde el 4 de mayo comenzarán a trabajar en la red para terminar de conectar al barrio. Los cortes los tuvimos que hacer para que nos escuchen, y parece que así fue”, añadió Castellanos.
De todos modos, el vecino se mostró preocupado por el funcionamiento de la nueva red, ya que la actual presenta deficiencias de presión, sobre todo en verano.
“La obra está mal hecha desde el principio, y es muy probable que no tengan agua los vecinos por falta de presión, sobre todo los días de calor, ya que actualmente sucede con los que sí están conectados”, alertó.
Contaminación
Castellanos aseguró que existen 8 estudios del agua de pozo hechos en la zona, de los cuales 6 señalan que el fluido no es apto para consumo humano.
Si bien no se conocen con certezas las causas, Castellanos le apuntó a presuntas descargas clandestinas de desechos cloacales en arroyos, y, “la más contundente”, la existencia de un basural que fue cerrado, pero en realidad se mudó a otro predio.
“Estamos abriendo otro expediente en la Defensoría del Pueblo para que se intervenga por este basural, porque es gestionado por la Comuna. Y es una aberración que exista, ya que no solo se arrojan ramas o restos de poda, sino que hemos documentado que se tiran bolsas de basura domiciliaria”, aseguró Castellanos.
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