Martín Insaurralde tiene todo listo. Son piezas de un delicado engranaje, una jugada “a lo House of Cards”. Este jueves dio el “sí” con Jésica Cirio en un registro civil de Lomas de Zamora, su pago chico, al que regresará a fin de año para preparar el terreno de su salto al Frente Renovador de Sergio Massa, que se anunciaría en marzo.
Según pudo saber NOVA, el lomense ya tiene la estrategia definida. No por nada fue el único intendente bonaerense que no renunció a su cargo para desempeñar sus funciones de diputado, a diferencia de sus pares Darío Giustozzi y el propio Massa.
Las fichas comenzarán a moverse después de la fastuosa fiesta que el matrimonio dará el sábado. La “línea de tiempo” está establecida: primero, el casamiento, con toda la atención mediática que pueda conseguirse; en diciembre, renuncia a su banca en el Congreso y regreso a la Intendencia de Lomas de Zamora, lo que permitirá “demostrar su lealtad” con el kirchnerismo, especuló un allegado a las conversaciones en el entorno del lomense.
En marzo, finalmente, Insaurralde anunciaría su pase al Frente Renovador. Pero, a la hora de las presentaciones, la movida no estaría impulsada sólo por sus propios deseos de poder, sino justificada, además, en las críticas que recibiría de los mayores exponentes del kirchnerismo duro durante el verano, esa época nutrida de “roscas” en la costa atlántica. Lo de Carlos Kunkel, que llamó “bataclana” a Cirio, habría sido un salvaje adelanto.
El lomense calcula que los “palos” del FpV lo dejarán “libre de culpa y cargo” para elegir dónde continúa su carrera política. Massa, con la mira puesta en la Casa Rosada, lo recibiría con los brazos abiertos, en busca de una fórmula imbatible para las PASO de agosto de 2015. “No será un traidor más”, ensayan en los círculos de poder porteños, el ámbito al que Insaurralde arribó de la mano de su flamante esposa.
La hipótesis de trabajo es que los kirchneristas de paladar negro no lo perdonarán, por lo que el lomense se planteará como una víctima de la “intolerancia” que no cejará en sus intenciones de conducir los destinos de la Provincia, en el camino de su slogan de “solucionarle los problemas a la gente”. El Frente Renovador, abundante en “heterogeneidad” (quizás demasiada), será el espacio ideal para continuar con su promisoria carrera.





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