Tras una exitosa operación por cáncer, Gladis necesita una silla de ruedas

Desde hace tiempo Gladis se encuentra en el Paseo Jesús Mendía, donde vende rosarios con lo que logró costearse la medicación luego de que la operaran de cáncer. Ahora hará 700 rosarios para comprar una silla de ruedas.

"Les tengo que agradecer a todos, tendría que hacer un listado y no terminaría nunca. Por sobre todas las cosas agradecerle a Dios y a todos lo médicos que me operaron porque me pudieron operar y no me cobraron nada de la operación, lo único que gasté es mi medicación que es la alternativa, pero me atendieron muy bien", relata Gladis en su silla de ruedas, con un barbijo y llena de rosarios que realizó manualmente y que está segura que venderá para lograr comprarse una silla de ruedas nueva.

El acoso del cáncer comenzó alrededor de 2004 cuando se le detectó un cáncer de endometrio. Sin embargo, tras cuatro años de un tratamiento que parecía efectivo, en 2008 hizo metástasis por lo que perdió el riñón izquierdo. A la par, se le extendió a los dos pulmones, lo que la obligaba "a andar con oxígeno de por vida", relató meses atrás antes de ser intervenida quirúrgicamente a este medio.

Para poder salir a vender sus manualidades, debió comprarse una mochila y un oxímetro de pulso, porque necesariamente debía llevar el oxígeno.

A pocos metros de la entrada de la iglesia "San José", Gladis contó a Canal Local que la "operación salio todo perfecto". Semanas atrás le operaron el segundo pulmón, ya que el otro se lo habían operado meses antes. "Me sacaron un tumor que tenía 27 milímetros", describe, y lo que más la alegra es que "ya no uso la mochila de oxigeno. Tuve que aprender a respirar porque estaba acostumbrada a respirar con ayudita", cuenta, cuando poco tiempo atrás pensaba que este estado iba a ser de por vida.

Lo que no debe dejar de hacer, a lo sumo que haya buen tiempo, es usar un barbijo. "Es solo por ejemplo cuando hace mucho frío que no entre el aire directo, tengo que cuidarme de humo, cuando hay una persona que tiene tos o que están fumando", aclaró. Sin embargo comprar barbijos también es caro, porque cuestan 5 pesos cada uno y por día usa alrededor de 7.

En cuanto a sus tratamientos, Gladis comentó que "por tres meses sigo con la medicación Crescenti Reforzada, que son tres cajas de inyectables y cuesta cada una casi 500 pesos. Como es alternativo no me lo provee el estado, porque dice que no tienen cómo justificar la salida de fondos. Y después no me tienen que medicar más y esperar algo así como 7 meses para que mi cuerpo cree los anticuerpos que necesita, para que cree defensas, y entonces ver si ya no la uso más. Vendo los rosarios para comprar el remedio"; aclara, aunque gracias a la venta de sus manualidades logró desde un principio pagarse los medicamentos, viajes, elementos, y ahora necesita una silla de ruedas.

La "silla de ruedas que debo utilizar es deportiva ultraliviana, es muy pero muy liviana, tiene todo lo que yo necesito para no hacer fuerzas, porque quedé muy sensible, tenía tumores en ambos pulmones y están propensos a un derrame pleural. Pero cuesta 13 mil pesos, entonces yo pensé que si hago 700 rosarios y 700 buenas voluntades y corazones me compraran yo podía ir dándole a la Ortopedia todo lo que voy vendiendo y ellos cuando termino de pagarla me entregan la silla", relata esperanzada Gladis, confiando en que la Fe en sus rosarios la van a seguir ayudando para la fuerte lucha que lleva contra el cáncer.

Y aclara que vender es mucho mejor que pedir. "Yo que aprendí a hacer rosarios y un montón de cosas y ahora estoy aprendiendo muchas otras cosas me es mucho mas fácil armar y venir a vender que sentarme en la puerta de una iglesia o de un súper a mendigar. Yo creo que si me hubiese tocado todo eso, no se si hubiese podido salir, porque realmente es como muy humillante, y a veces hasta vender cuesta, entonces imagino que para que te den cuesta mucho mas".

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