Tras compartir panel con Mariotto, el sociólogo Aritz Recalde marcó los desafíos de la universidad pública

Tras compartir panel con Mariotto, el sociólogo Aritz Recalde marcó los desafíos de la universidad pública
El integrante del colectivo “Rodolfo” en Proyecto Nacional habló con AgePeBA sobre su participación en una multitudinaria jornada que tuvo lugar el fin de semana en la Facultad de Psicología de la UNLP para debatir en torno a temas como “Universidad y Desarrollo Nacional” y “Pensamiento Nacional y Latinoamericano”.
El sociólogo y docente Aritz Recalde destacó hoy el Primer Foro Universitario de Pensamiento Nacional y Latinoamericano, realizado el sábado último en la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

Recalde, quien compartió la mesa de apertura con el vicegobernador Gabriel Mariotto ante un numeroso auditorio, explicó a AgePeBA algunos de los ejes propuestos como integrante del colectivo “Rodolfo” en la agrupación Proyecto Nacional.

“La universidad actual tiene tres desafíos”, dijo y agregó que el primero de ellos es “garantizar que se cumpla la función social de la educación superior, evitando que se profundicen las diferencias de clase, de raza o de etnia”.

“Los españoles durante la colonia, impidieron que ingresen a la universidad los pueblos originarios o los mestizos. Los liberales imposibilitaron que estudien las clases bajas poniendo altos aranceles y cursos de ingreso. Fue el peronismo el que derribó estas barreras al sancionar la gratuidad universitaria el 22 de noviembre de 1949. En el año 1947 por intermedio de la ley 13.031, había introducido las becas para los estudiantes de bajos recursos. La Universidad Obrera impulsó los horarios nocturnos y el ingreso de trabajadores que salín de sus fábricas”, recordó.

Recalde también apuntó que “en la década del ‘70, surgen las primeras universidades en el conurbano bonaerense (Lomas de Zamora o Lujan). Estas instituciones facilitan el ingreso de sectores de bajos recursos. El proceso se continuó a fines de los ‘80 y en la década del ‘90 (San Martín, Lanús, Quilmes, etc). El proyecto nacional iniciado en 2003 profundizó la política y abrió universidades nacionales en Florencio Varela (Jauretche), en Moreno, Avellaneda, José C. Paz, entre otras”.

“Actualmente, aunque la universidad es gratis, hay becas y los trabajadores ingresan en el conurbano, hay una deserción del 70% de la matrícula. Avanzar en la resolución de ese problema trascendental, debería ser uno de ejes de las políticas educativas para el proyecto nacional”, subrayó.

El segundo desafío marcado por Recalde tiene que ver con que las universidades contribuyan “a la consolidación de la soberanía científica y tecnológica del país”.

“La independencia económica es la base de la soberanía política y para alcanzarla, debemos desarrollar la ciencia y la tecnología aplicada al proceso de reindustrialización en marcha. De la capacidad o no de dar el salto tecnológico, va a estar atada la suerte política del país y del continente. La Argentina tiene un problema de reservas y para resolverlo, debemos producir en el país las autopartes de los celulares, de los autos o las computadoras que hoy se importan del extranjero”, explicó.

En este sentido, sostuvo que “el peronismo impulsó las carreras de ingeniería y ciencia aplicada (CONEA, Fabricaciones Militares o Astilleros)” y que “el gobierno actual sigue este camino”.

“Los principales programas de becas universitarias (Bicentenario) son orientados a las carreras estratégicas. Estas acciones se complementan con las protagonizadas por el MINCYT, el INVAP o la CONEA. Este mismo camino sigue la propuesta de Mariotto de abrir carreras universitarias en los municipios de la Provincia. Todas estas acciones son importantes, pero aún resta mucho por hacer”, dijo.

Por último, como tercer desafío, Recalde consideró que “las universidades deben abandonar el neocolonialismo cultural” porque “llegó la etapa en la cual los latinoamericanos tenemos que producir un conocimiento nacional y regional propio y centrado en la resolución de los problemas de nuestros pueblos”.

“Los países –continuó- pueden ser oprimidos por intermedio de la violencia directa (colonialismo). Pero también, pueden se saqueados a partir de la acción cultural (neocolonialismo). Como resultante de éste último proceso, los intelectuales vivieron mucho tiempo separados de la realidad de sus pueblos y sus naciones y trabajaron para intereses foráneos: ‘Hablaban en castellano, pero pensaban en inglés’. Con la caída de Perón en 1955, llegó el FMI, la extranjerización del petróleo y del comercio exterior. Además, nuestras universidades pasaron a ser un satélite cultural de los Estados Unidos. Llegó la hora de la rebelión cultural y de la lucha por la soberanía científica de los pueblos del Sur”.

Recalde desarrolló estos conceptos en el panel “Universidad y Desarrollo Nacional”, donde antes de finalizar su disertación aprovechó para saludar a los trabajadores “no docentes” que están por cumplir 40 años de su inscripción en los gobiernos universitarios.

El 14 de marzo del año 1974 se sancionó la Ley Universitaria 20.654 que permitió el ingreso de este claustro a la vida política de la institución. “Se dio entidad jurídica a la realidad política e histórica de la clase obrera organizada”, remarcó el integrante del colectivo “Rodolfo”

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