Tras caminar 300 kilómetros, un docente dio gracias y elevó plegarias en la Basílica

Tras caminar 300 kilómetros, un docente dio gracias y elevó plegarias en la Basílica
“Fue la primera vez que caminé pero tenía fe de que iba a llegar, porque no estaba solo, tenía la compañía de la Virgen”, aseguró Angel Fernández que ayer participó de la misa en el Santuario. Agradeció el milagro que, tiempo atrás, le permitió a su mamá volver a caminar. Y realizó un pedido especial por su hija y para que uno de sus amigos que peregrinaba a caballo pueda recuperarse.
El fin de semana pasado, Angel Fernández, partió desde Santo Tomé con la fe necesaria para poder recorrer caminando, los más de 300 kilómetros que lo separaban de la Basílica de Itatí. Tras extensas jornadas, logró llegar hasta los pies de la Virgen ante quien agradeció por las bendiciones derramadas sobre sus seres queridos y rogó por la salud de su hija mayor y de su amigo, Jorge Leguiza que hasta el año pasado peregrinaba a caballo.

“Hace tiempo que tenía la idea pero fue después que él tuvo un accidente que le impidió este año hacer su habitual recorrido desde Santo Tomé a Itatí, es que decidí tomar la posta pero a pié”, contó Angel Fernández a El Litoral.

Fue así, que el profesor de Economía con una mochila cargada con elementos indispensables para el viaje, en la madrugada del pasado sábado 6 de julio se despidió de su familia y comenzó a caminar. Luego de recorrer unos 45 kilómetros, pasó la noche en cercanías a Desiderio Sosa. Allí, espero que disminuyera un poco la intensidad de la lluvia y el día siguiente retomó su recorrido. “Alrededor de las 15 llegué a Virasoro y me quedé allí a descansar”, comentó Fernández, tras lo cual añadió que el lunes temprano inició nuevamente su caminata y cuando ya no podía continuar acampó en cercanías al río Aguapey.

“El martes hice otros 48 kilómetros y paré, alrededor de las 19, en el peaje de la ruta 12. Y al día siguiente, desde allí fui hasta el empalme de la ruta que conduce a Loreto. En esa zona pasé la noche”, relató el docente que da clases de Economía en el Centro de Formación Profesional y en la Escuela Normal de Santo Tomé.

Esta vez, lejos de las aulas, el jueves caminó otros 50 kilómetros hasta la zona de de Berón de Astrada y desde ahí, el viernes caminó hasta Scorza Cué. “El sábado a las 5 salí de allí, llovía pero eso en cierta forma creo que me benefició y me permitió llegar a las 14 al arco de Itatí y a las 16 ya estuve en la Basílica”, precisó el santotomeño que por primera vez peregrinó. “Y si bien vine una vez a Itatí, era muy chico así que no lo recuerdo. En cambio ahora, tuve la oportunidad de agradecerle a la Virgen porque hace tres años mi mamá que no podía caminar por un problema de salud que tuvo, en una misa de sanación del padre Betancourt ella dejó las muletas y ahora está muy bien. También le hice a la Virgen un pedido muy especial para que mi amigo Leguiza pueda curarse pronto y que le brinde salud a mi hija mayor que tiene algunas dificultades”, manifestó Fernández.

Así, con agradecimientos, plegarias y extensas horas de peregrinar, el docente santotomeño ratificó su fe en la Virgen de Itatí.

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