“Fue la primera vez que caminé pero tenía fe de que iba a llegar, porque no estaba solo, tenía la compañía de la Virgen”, aseguró Angel Fernández que ayer participó de la misa en el Santuario. Agradeció el milagro que, tiempo atrás, le permitió a su mamá volver a caminar. Y realizó un pedido especial por su hija y para que uno de sus amigos que peregrinaba a caballo pueda recuperarse.
“Hace tiempo que tenía la idea pero fue después que él tuvo un accidente que le impidió este año hacer su habitual recorrido desde Santo Tomé a Itatí, es que decidí tomar la posta pero a pié”, contó Angel Fernández a El Litoral.
Fue así, que el profesor de Economía con una mochila cargada con elementos indispensables para el viaje, en la madrugada del pasado sábado 6 de julio se despidió de su familia y comenzó a caminar. Luego de recorrer unos 45 kilómetros, pasó la noche en cercanías a Desiderio Sosa. Allí, espero que disminuyera un poco la intensidad de la lluvia y el día siguiente retomó su recorrido. “Alrededor de las 15 llegué a Virasoro y me quedé allí a descansar”, comentó Fernández, tras lo cual añadió que el lunes temprano inició nuevamente su caminata y cuando ya no podía continuar acampó en cercanías al río Aguapey.
“El martes hice otros 48 kilómetros y paré, alrededor de las 19, en el peaje de la ruta 12. Y al día siguiente, desde allí fui hasta el empalme de la ruta que conduce a Loreto. En esa zona pasé la noche”, relató el docente que da clases de Economía en el Centro de Formación Profesional y en la Escuela Normal de Santo Tomé.
Esta vez, lejos de las aulas, el jueves caminó otros 50 kilómetros hasta la zona de de Berón de Astrada y desde ahí, el viernes caminó hasta Scorza Cué. “El sábado a las 5 salí de allí, llovía pero eso en cierta forma creo que me benefició y me permitió llegar a las 14 al arco de Itatí y a las 16 ya estuve en la Basílica”, precisó el santotomeño que por primera vez peregrinó. “Y si bien vine una vez a Itatí, era muy chico así que no lo recuerdo. En cambio ahora, tuve la oportunidad de agradecerle a la Virgen porque hace tres años mi mamá que no podía caminar por un problema de salud que tuvo, en una misa de sanación del padre Betancourt ella dejó las muletas y ahora está muy bien. También le hice a la Virgen un pedido muy especial para que mi amigo Leguiza pueda curarse pronto y que le brinde salud a mi hija mayor que tiene algunas dificultades”, manifestó Fernández.
Así, con agradecimientos, plegarias y extensas horas de peregrinar, el docente santotomeño ratificó su fe en la Virgen de Itatí.
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