Tras el agua, los comerciantes de Villa Maipú intentan volver a la normalidad

Tras el agua, los comerciantes de Villa Maipú intentan volver a la normalidad
Hubo locales que contabilizaron pérdidas cuantiosas. Estrada y Arturo Ilia, las calles más afectadas por las inundaciones. LaNoticiaWeb recorrió la zona y dialogó con los damnificados, que pidieron mayor acompañamiento del municipio.
En algunos casos se trata de cientos de kilos de carne. En otros, apenas unos cuantos paquetes de galletitas. Mientras que a veces son tan sólo unos pocos pesos, a metros significan miles. La lista de pérdidas que han sufrido los comerciantes de Villa Maipú a raíz de la inundación, es larga y llevaría tiempo enunciarla completa. LaNoticiaWeb realizó esta mañana una recorrida por las zonas más afectadas y dialogó con los comerciantes, que dieron cuenta del difícil momento que les toca atravesar.

En la calle Estrada al 2700, el kiosquero cuenta con bronca que tuvo tirar una importante cantidad de mercadería y, mientras se para frente a la entrada, grafica cómo fue destrozada su vidriera: “Acá pasaban los colectivos y, con las "olas", me hicieron pelota el vidrio”. Según explica, durante la madrugada del martes no tuvo forma de arribar al local para salvar, aunque sea, algunos productos. Cuando finalmente logro llegar, a la tarde siguiente, ya era tarde: se encontró con el comercio revuelto.

La realidad de los comercios ubicados entre las calles Junín y Gutiérrez contrasta con la del resto: se mantuvieron casi intactos debido a la elevación que hay en esa zona.

En una relojería situada también en Estrada, el agua no tuvo piedad y alcanzó los 70 centímetros de altura dentro del local, que permaneció cerrado por dos días. “Habremos perdido algo de 5 mil pesos”, relata su dueño, mientras, junto a un empleado, ayuda a colocar el nuevo mostrador. El anterior fue removido, al igual que la puerta de entrada.

En tanto, en la carnicería ubicada en la esquina de Bernardi, la situación fue aun más complicada: un metro y medio de agua llegó a medirse dentro del comercio. Pese a la pérdida de tres freezers, siete motores y más de 500 kilos de mercadería, su dueño prefiere mirar hacia adelante. “Hoy repusimos el último congelador y podemos decir que ya está todo normalizado”, dice.

José Luis, encargado del local de artículos de limpieza en la calle Ituzaingó, cuenta que actualmente se encuentra realizando el inventario de todo lo que se perdió. Entre otros productos, consigna jabones en polvo, aerosoles y pastas dentífricas (algunas ahora las vende a mitad de precio). Al igual que sus colegas, este comerciante subraya que aun no se acercó nadie de la Municipalidad a observar la situación, aunque enseguida aclara que sí lo hicieron en su domicilio particular, ubicado a pocas cuadras. “A mi casa vino una asistente social, nos dieron varios litros de agua mineral, colchones y hasta lavandina. Pero acá todavía no vino nadie”, cuenta. A pocos metros de su local, casi apoyando su moción, unos carteles rezan “Katopodis, te estamos esperando” (Ver Galería).

Ya en la avenida Arturo Ilia, donde más fuerte pegó el temporal, el panorama es parecido. En una librería ubicada a metros de la esquina de la calle Villegas, una empleada cuenta que se vio obligada a tirar pilas y pilas de hojas a la basura. Claro, el agua dejó inutilizable toda resma que alcanzó.

Más adelante, todavía sobre Ilia, el empleado de una veterinaria cuenta que las pérdidas en el comercio llegaron a los 6 mil pesos. Afirma que todo alimento alcanzado por el agua se echó a perder, a diferencia de otros productos, como correas, huesos y collares, que, luego de dejarlos al sol, pudieron recuperarse.

Las historias se repiten y todas tienen un denominador común: la falta de previsión. “Esto se podría haber evitado”, coinciden entre los afectados, mientras tratan de volver a la normalidad en sus trabajos. Es que a ellos, también vecinos de Villa Maipú, la lluvia los golpeó por partida doble.

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