Los trapitos volvieron a escena y ya hay quejas

Los trapitos volvieron a escena y ya hay quejas

Las esquinas clásicas, playas, estacionamientos de espectáculos públicos, casas tradicionales de comidas ya están rodeadas, para ellos ha llegado su época pico y se hace sentir el índice de desocupación, uno de los grandes problemas de la ciudad.

“Estando en la ciudad de Mar del Plata, luego de una cena tuve la mala idea de ir a un café a rematar la noche de la zona de Constitución con unos amigos. Cuando salí en busca de mi vehículo, lo encontré “decorado” con un aerosol”.

“El día anterior había quedado el celular que tenía adentro. También ocurrió que a una persona amiga cuando volvimos al hotel le habían abierto la camioneta para sacarle la documentación. El día siguiente fui a un lugar en la zona de La Perla, cuando quise estacionar apareció un “trapito”  -de los miles que hay en las calles marplatenses- y me pidió “cincuenta peso para la birra y el faso”.

Le dije que me dejara estacionar, tras lo cual me contestó: “¿Qué te pasa gato?” y con un chiflido llamó a dos jóvenes corpulentos. Le dije que “estaba bien que ya me iba, que me disculpara la molestia”. Pero insistió “¿A dónde cree que va gato? te va, pero primero ponete, ¿okey?”

A lo que respondí, “tranquilo muchachos, ¿cuánto les debo? “Ahora 100 porque somo tre”, aseguraron.

“Pagué por el “servicio” y me retiré agradeciendo la atención mascullando improperios en voz baja, por las dudas”.

Entonces… ¿Qué hacemos con los trapitos?

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