Más de la mitad se destina a los ómnibus urbanos de Córdoba, donde tres empresas reciben $14 millones. Los $12 millones restantes son para las compañías de corta distancia. El polémico esquema de distribución de fondos generó un quiebre entre las beneficiadas y las que miran desde afuera
A Córdoba ya ingresan todos los meses unos 26 millones de pesos enviados por la Secretaría de Transporte de la Nación. Pero no todas las empresas reciben, y no todos los pasajeros son beneficiados por igual.
De ese creciente monto, 14 millones quedan sólo en mano de tres empresas: Ciudad de Córdoba, Tamse y Coniferal, las encargadas de cubrir el servicio urbano de la capital provincial. En Río Cuarto, la SAT también se queda con 1,2 millón de pesos, aunque provenientes de los 12 millones restantes que llegan a la provincia cada 30 días.
Esos doce millones están destinados a las empresas de corta distancia, que son aquellas que recorren hasta 60 kilómetros. Esta categoría concentra especialmente a aquellas que cubren los tramos entre Córdoba y las localidades de su alrededor, muchas de ellas convertidas en dormitorios.
Todas estas, además, tienen el beneficio del gasoil subsidiado, lo que alcanza también a las empresas de media y larga distancia, que siguen manteniendo sus críticas por percibir este único beneficio.
El último capítulo
Es ahí donde se terminó de abrir la brecha la última semana. Es que 10 empresas que integraban Fetap pegaron el portazo y abandonaron la entidad que nuclea a las compañías de transporte de pasajeros. Son las que no reciben aportes nacionales por recorrer más de 60 km en sus líneas.
Incluso en el último acuerdo salarial del año pasado, que implicó una mejora del 26% para los choferes, contrarrestado con una suba en las tarifas del 19% primero y del 7,5% después, se dispuso la creación de un fondo compensadoProxy-Connection: keep-alive Cache-Control: max-age=0 destinando parte del incremento en los pasajes a disimular los desequilibrios. Se juntarían unos 4 millones de pesos mensuales, pero allí surgió otro inconveniente: las empresas que tienen parte de sus servicios subsidiados y parte no, pretenden obtener una porción de ese dinero,
mientras que las que no tienen ningún beneficio quieren que sólo se reparta entre ellas.
Esto colmó el vaso del debilitado frente empresario, especialmente dentro de Fetap.
“Si repartimos entre todos los $4 millones terminamos dando migajas a todos y no compensando un desequilibrio profundo dado por los 12 millones que reciben algunas y las demás que no perciben nada”, explican desde las empresas que se fueron de Fetap.
Entre las que más fondos reciben está Ciudad de Córdoba, Sarmiento, Socsa, Intercórdoba, La Calera, Malvinas Argentinas, Sierras de Calamuchita, la SAT y Emprendimientos.
Lo cierto es que la ruptura, lejos de generar soluciones dentro del golpeado sistema de transporte provincial, promete agudizar la crisis. Las diferencias entre las empresas que monopolizan los aportes nacionales y las que nada reciben se harán cada vez más evidentes. Hasta aquí, durante 2010 esa brecha debió ser cubierta por el gobierno provincial, que terminó poniendo todos los meses fondos propios para mantener el sistema en funcionamiento. Un sistema que concentra recursos en pocas manos y especialmente en la Capital provincial.
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