Distribuye el cupo para los servicios nacionales de colectivos que hasta aquí tuvieron un recorte en el combustible del 40% a cambio de un incremento en la tarifa. Las empresas advierten serias inequidades
El complejo atajo que tomó la distribución del gasoil subsidiado para las empresas de transporte del interior parece haber desembocado en un laberinto donde uno de los protagonistas es ahora la estatal Enarsa.
La empresa que opera bajo el mando del ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, fue creada en 2004 con el objeto de avanzar en la exploración y explotación de hidrocarburos sólidos, líquidos y gaseosos, transporte, almacenaje, distribución, comercialización e industrialización de estos productos y sus derivados, entre otros puntos. Lo cierto es que a siete años de su fundación, pocos fueron sus logros en estas materias.
Ahora, comenzó a interceder en la distribución del gasoil subsidiado para las empresas de transporte que cumplen servicios nacionales.
Hasta aquí, YPF enviaba directamente el combustible a un precio diferencial a las empresas, hasta que ese sistema colapsó cuando la petrolera quedó cubierta de bonos de la Nación que nunca pudo canjear. Cortó gradualmente y sin anticipación el envío del gasoil a las transportistas y el sistema comenzó a tambalear, especialmente en el interior. En Buenos Aires, la realidad es otra.
Lo cierto es que el recorte de YPF obligó a las empresas de transporte a comprar gasoil a precio de mercado para lo que la Secretaría de Transporte inauguró una nueva compensación económica para el sector. Les envía así parte de la diferencia de precios.
Pero la realidad de las empresas comenzó a diferenciarse cada vez más dependiendo del trazado que tengan. Las de corta distancia que recibían ya fuertes subsidios fueron compensadas casi totalmente por el recorte de gasoil. Las de media provincial que no tenían subsidios, recibieron a su vez una cobertura parcial del déficit, mientras que las de larga distancia nacionales no recibieron subsidios a cambio, sino aumento de tarifas por el 40% menos de combustible que comenzaron a recibir. Pero a su vez, dentro de estas últimas empresas, ahora ya no es YPF la proveedora, sino Enarsa.
¿De dónde saca la estatal el combustible? Como en realidad la compañía es sólo una administración, el gasoil que distribuye es importado de Venezuela. Según los empresarios es de muy mala calidad, a tal punto que terminan mezclándolo para evitar que los motores de los colectivos sufran las consecuencias. Pero eso sí, el valor es muy inferior: las empresas terminan pagando por cada litro $0,75 frente a $1,07 que les cuesta el de YPF.
Ayer, fuentes de la Secretaría de Transporte de la Nación le confirmaron a PUNTAL el nuevo esquema, pero admitieron que esto regiría por ahora por el mes de agosto. ¿Y más allá? “Por agosto, después veremos”, admitieron.
En el sector empresario hay un creciente disgusto por la falta de previsión. “No podemos estar planificando nuestras empresas a 30 días. Nadie sabe bien qué va a pasar con este esquema híbrido de subsidios. La verdad es que así es muy difícil trabajar”, se quejó una fuente del sector. Si todo se cumple, por 30 días no habrá sobresaltos. Sólo por 30 días.
Enarsa y sus objetivos
Fue creada el 29 de diciembre del año 2004, por la Ley Nacional 25.943 y promulgada mediante el Decreto del Poder Ejecutivo Nacional 1529/2004.
El objeto de la empresa es la exploración y explotación de hidrocarburos sólidos, líquidos y gaseosos, transporte, almacenaje, distribución, comercialización e industrialización de estos productos y sus derivados, así como de la prestación del servicio público de transporte y distribución de gas natural, a cuyo efecto podrá elaborarlos, procesarlos, refinarlos, comprarlos. Asimismo, podrá generar, transportar, distribuir y comercializar energía eléctrica y realizar actividades de comercio vinculadas con bienes energéticos. Estas actividades las podrá llevar a cabo por sí, por intermedio de terceros o asociada a terceros tanto en el país o en el exterior.

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