A dos años de la tragedia de Once, el Sarmiento aún tiene serias fallas

A dos años de la tragedia de Once, el Sarmiento aún tiene serias fallas
Siguen las quejas por las demoras y el estado de los trenes. Desde el Gobierno dicen que ya se ven mejoras.

Federico Bustamante murió esa mañana. Iba a trabajar con sus amigos, Alan y Florencia. Estaban sentados en el primer vagón y ahí sintieron el golpe seco, brusco, contra el andén 2. El estruendo. La oscuridad y el desastre. Los tres, juntos, quedaron enredados y tapados por hierros, gritos. Entrecruzados por cadáveres y heridos. Alan y Florencia aguantaron hasta el rescate, pero Federico no. Tenía 19 años.

A dos años de la tragedia en Once, el Sarmiento aún luce en estado de emergencia: entre las obras y el cansancio de los usuarios. Así llega hoy el segundo aniversario del choque que dejó 51 muertos, entre ellos una embarazada, y más de 700 heridos: con pedidos de Justicia, pero también de más mejoras. En el servicio, en el cambio de vagones, en la seguridad. Desde el Gobierno sostienen que hay una lista larga de cambios que ya se están viendo.

Los pasajeros piden más celeridad.

Es que desde aquella mañana del 22 de febrero de 2012, cuando el tren 3772 chocó con violencia contra el paragolpes, el ramal que va hasta Moreno pasó por varios estados. El primero fue el de alarma: las formaciones rodaban en pésimo estado y eso estaba naturalizado hasta que el desastre lo dejó en evidencia.

Y después vino la implosión: la empresa TBA, concesionaria del servicio, culpó al maquinista y declaró que los frenos funcionaban, el gremio le respondió, la Presidenta intimó a la Justicia y luego echó a TBA. Con esos cambios sacaron siete trenes en mal estado y dejaron 18 para cubrir los viajes que deberían hacer 25. Y ahí el servicio cayó aún más, se extendieron las demoras, y también el fastidio de los pasajeros.

“Esto de repente fue un monstruo caído. Los primeros meses después de esa tragedia vino el derrumbe: ya andaba mal, y empezaron a quitar trenes y a estirar las frecuencias. Te decían que era por seguridad. Siempre pagamos los que viajamos”, se quejó Fabiana Romero, de Castelar, usuaria de la línea desde hace 20 años, durante una recorrida que Clarín hizo en el Sarmiento. En poco tiempo un informe oficial le puso cifras a la crisis: para arreglar el ramal había que invertir 900 millones de dólares. Y ahí el Gobierno puso más promesas: la primera, el cambio de vías. Para eso suspendieron los servicios nocturnos y pusieron colectivos gratuitos. También cortaron los trenes de los domingos. Y extendieron las demoras por las obras. “Todo lo padecimos los usuarios, con trenes colapsados, andando sin cronograma fijo... eso después se ordenó, y ahora circulan, pero el tiempo de viaje es más largo”, relató ayer Pablo Ramírez, otro pasajero, en el andén 2.

En medio de esos cambios, y mientras los familiares doblaban su pedido de justicia, el 13 de junio de 2013 otro tren pasó señales en rojo y se incrustó en una formación que estaba parada a 150 metros de la estación de Castelar. Todavía era de noche: murieron tres personas y más de 300 lastimadas.

Entonces el Sarmiento tuvo otra crisis. El Gobierno apuntó al maquinista y empezó una pelea por los controles, y esa tensión se agudizó aún más tras otro desastre: el 19 de octubre otro tren siguió de largo en el mismo andén 2 del desastre de febrero de 2012, arrasó el paragolpes y quedó ocho metros dentro del hall. También fue a la mañana y no hubo muertos, pero sí un centenar de heridos. Ese tercer choque en dos años derivó en otra decisión directa: controles psicofísicos obligatorios para los maquinistas. Y luego en otras medidas de urgencia: el cambio de las vías entre Once y Moreno. Y el arreglo de algunos trenes. Pero también se generaron más pedidos, más reclamos. “Víctimas, usuarios y trabajadores advertimos que lo hecho en este tiempo no alcanzaba. Y la realidad nos ha dado la razón: en junio en Castelar y ahora una vez más en el maldito andén 2 de Once. No son necesarios cadáveres para vivir un desastre”, dijeron los familiares de las víctimas cuando se cumplieron 20 meses del primer choque.

Hoy habrá actos para recordar a las víctimas de aquel desastre del 2012. Estarán los familiares de Federico. Los de los otros 50 muertos. Y los usuarios que esperan Justicia y cambios: que el Gobierno cumpla con la renovación total de los coches y otras medidas radicales.

Ahora cerraron la estación Villa Luro para hacerla a nuevo. Y el plan es sumar nueve en total. También se anunció que se cambiarán todos los trenes por 25 formaciones nuevas y darle seguridad al señalamiento. Esa es la gran apuesta con la que apuntan a mejorar, de una vez por todas, el Sarmiento.

El primer tren 0 km, equipado con aire acondicionado y un sistema de seguridad capaz de evitar choques, llegó de China esta semana. Mientras los usuarios esperan, prometen que el resto llegará en los próximos meses, y que todos los nuevos vagones estarán rodando a mitad de año.

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