La autopsia que se le realizó al cadáver de Lucas Díaz (29) confirmó que se trató de una “muerte por sumersión”. Díaz murió el lunes pasado a la tarde en el cuenco más chico de la laguna Don Tomás, en el sector donde se encuentra el mangrullo.
Díaz, quien era lavacoches en el centro de la ciudad y vivía en el barrio Butaló, murió ahogado luego de que se arrojara a nadar junto a dos amigos y un “calambre” le impidiera mantenerse a flote.
El hecho ocurrió el lunes pasado a las 18 horas y el cuerpo fue encontrado por Bomberos y la Policía a las 20 horas.
Según pudieron reconstruir los investigadores, Díaz y otros dos amigos llegaron al cuenco que rodea al mangrullo alrededor de las 15:00 horas. Habían estado de festejo durante la noche del domingo y la madrugada del lunes.
Según la Policía, los amigos se tiraron al agua con la intención de cruzar el cuenco a nado. Dos llegaron hasta la isla que rodea el mangrullo pero Díaz tuvo problemas para mantenerse a flote y se hundió. Los amigos trataron de rescatarlo pero no pudieron. Después de unos 20 minutos de búsqueda decidieron llamar a la Policía. Bomberos y la Policía realizaron un rastrillaje con un gomón y encontraron el cuerpo.
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