En la tragedia, Francia encuentra consuelo en sus servicios de emergencia

En la tragedia, Francia encuentra consuelo en sus servicios de emergencia
La velocidad y la precisión de la investigación y los trabajos de rescate recibieron elogios

Menos de 24 horas después del trágico accidente ferroviario de Brétigny-sur-Orge, los franceses conocían ayer el número definitivo de víctimas fatales, la situación de los heridos y la causa del descarrilamiento del tren que cubría el trayecto París-Limoges con 370 personas a bordo.

Semejante dinamismo recibió elogios a nivel nacional, lo que se sumó a la admiración provocada por la precisión mostrada por los servicios de emergencia y socorro que intervinieron después de la tragedia.

El balance "es definitivo", anunció ayer por la tarde el prefecto de la región, después de que los equipos técnicos consiguieron liberar los vagones aún recostados sobre el andén de la estación de Brétigny, 40 kilómetros al sur de París. Las autoridades temían que otras víctimas hubiesen quedado atrapadas en el amasijo de hierro en que se había convertido uno de los coches.

La catástrofe provocó finalmente seis muertos y nueve heridos graves, dos de ellos con "pronóstico reservado", según el responsable del SAMU de París, Pierre Carli.

El especialista precisó que -desde el momento del accidente, a las 17.14 de anteayer- fueron identificadas "nueve urgencias absolutas" y "51 urgencias relativas". En total, los equipos de socorro se hicieron cargo de 227 personas. Los muertos fueron cuatro hombres y dos mujeres de entre 19 y 82 años, según la prefectura. Cuatro de ellos se hallaban en el andén en el momento de la catástrofe; dos, en el tren.

El presidente de la empresa ferroviaria SNCF, Guillaume Pepy, indicó ayer que el accidente fue provocado por una pieza de metal del sistema de cambio de agujas, que habría saltado de su lugar y se encastró entre dos rieles, lo que causó el descarrilamiento.

Suerte de broche de 50 centímetros de largo y 20 kilos de peso que une dos rieles, esa barra está fijada al mecanismo por cuatro poderosos bulones. Teniendo en cuenta que -según responsables de la SNCF- ese sector de las vías había sido controlado el 4 de julio último, los expertos a cargo de la investigación seguramente comienzan a privilegiar la hipótesis del sabotaje.

La celeridad con la que se descubrieron las causas de la tragedia no hizo más que alimentar la admiración de los franceses por la forma impecable en que fueron organizadas todas las operaciones de socorro e intervención desde el momento en que se produjo el accidente.

"Diez minutos después de la tragedia, comenzaron a llegar los helicópteros con los primeros auxilios. Pero los empleados de la SNCF, vestidos con chalecos de color naranja, ya habían empezado a evacuar a los pasajeros que podían moverse solos", relató Bertrand, un joven que viajaba en el último vagón.

Menos de media hora después, 300 bomberos y socorristas, ocho helicópteros, 100 ambulancias, 20 equipos médicos y una célula de asistencia psicológica llegaron a la estación de Brétigny. Esos equipos fueron reforzados por decenas de voluntarios de la Cruz Roja y de la protección civil que se presentaron espontáneamente.

El perímetro de la estación fue cerrado a la circulación para facilitar el paso de los socorristas, mientras que fue liberado el espacio aéreo alrededor del aeropuerto internacional de Orly (en el sur de París) para facilitar los vuelos con heridos.

Al mismo tiempo, todos los hospitales de la región parisina se pusieron en estado de alerta. Los heridos graves fueron enviados hacia las grandes estructuras. Los establecimientos más pequeños se hicieron cargo de los otros heridos.

Esas operaciones, ejecutadas con la precisión de un reloj suizo, demostraron una vez más que los mecanismos de intervención de urgencia establecidos por Francia en 1978 y perfeccionados desde entonces permiten responder a toda eventualidad en forma inmediata y eficaz.

Esos mecanismos, conocidos como "Plan Rojo" y "Plan Blanco", están destinados a reaccionar ante cualquier catástrofe susceptible de provocar numerosas víctimas, "organizando en forma racional tres objetivos principales: luchar contra el siniestro inicial, sus efectos directos e indirectos y, por último, extraer a las víctimas del medio hostil en que se encuentran y hacerse cargo de ellas", precisa una fuente de la prefectura de París..

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