Tragedia en Chile: mueren 81 presos por un incendio

Tragedia en Chile: mueren 81 presos por un incendio
El fuego se inició durante una pelea de internos

SANTIAGO, Chile.- Una trifulca en una torre del penal de San Miguel, en la periferia de esta ciudad, desembocó en la peor tragedia carcelaria de la historia chilena: 81 presos de entre 18 y 24 años murieron a causa de un incendio dantesco. Otros 22 resultaron heridos y permanecían en grave estado.

El suceso, que conmocionó al país y desnudó la precariedad del sistema carcelario chileno, se produjo luego de un año especialmente trágico para el país, marcado por el terremoto de febrero pasado, que dejó 521 víctimas, y la odisea de los 33 mineros que estuvieron atrapados 70 días en un yacimiento a 700 metros de profundidad.

De acuerdo con fuentes del penal, todo comenzó con una gran pelea entre los 71 internos del sector, propiciada por el excesivo consumo de alcohol. En la disputa, uno de los presos intentó defenderse de sus atacantes con un lanzallamas artesanal y desató un feroz incendio, que ensombreció el feriado de ayer.

En sólo tres minutos el penal ardió y provocó la muerte de 66 reos del sector sur por los efectos del fuego, mientras que otros 15 del sector norte fallecieron por asfixia.

Pedro Hernández, presidente de la asociación de funcionarios penitenciarios, denunció que al ocurrir el siniestro solamente había cinco custodios para 1900 reos. Juan Muñoz, uno de los cinco gendarmes que custodiaban a la población penal, consiguió romper dos barrotes de la puerta de una celda y logró salvar a cinco presos, cuatro chilenos y un colombiano, los únicos cinco sobrevivientes del ala sur. En el ala norte, en tanto, 60 internos fueron rescatados.

Apenas enterado de la tragedia, el presidente Sebastián Piñera canceló su actividad de lanzamiento de los Juegos Odesur 2014 y ordenó a sus ministros de Salud, Jaime Mañalich, y de Justicia, Felipe Bulnes, que se presentaran de inmediato en el penal.

En la posta central, donde fueron trasladados los heridos, Piñera calificó el incendio como una "tremenda y dolorosa tragedia" y anunció una profunda investigación para determinar responsabilidades.

"La situación carcelaria no da para más", advirtió el mandatario, y anunció que pondrá en marcha cambios profundos en el área.

En los alrededores de la prisión, las escenas eran sobrecogedoras. Ante la incapacidad de las autoridades para determinar las identidades de los muertos por el estado de los cuerpos -la mayoría de los presos murieron calcinados-, las familias agredieron a los carabineros con piedras e incluso lanzaron barro al intendente de la Región Metropolitana, Fernando Echeverría, que asumió inicialmente la tarea de vocero del gobierno.

El primer parte entregó las identidades de 28 muertos, lo que inmediatamente volvió a provocar la ira de las numerosas familias que preguntaban por la suerte de los más de 400 reclusos que habitan la torre donde comenzó el incendio.

Los primeros reos identificados cumplían penas por robos menores. El caso más impactante es el de Bastián Arriagada, de 22 años, que iba a salir en libertad el 10 de enero, tras cumplir una condena por vender música pirata.

Los primeros cadáveres fueron trasladados al Servicio Médico Legal (SML) alrededor del mediodía para las muestras mitocondriales y de ADN que permitan su identificación, hoy absolutamente imposible de hacer sin estos exámenes.

El director del SML, David Montoya, tampoco pudo aclarar cuánto tiempo tomará el proceso de identificación de los casi 50 cadáveres que aún no han sido identificados. "Pueden ser días. Yo no puedo comprometer en cuántos. Se viene un peritaje complejo", dijo Montoya.

Las autoridades nombraron inmediatamente al fiscal Alejandro Peña a cargo de la investigación del siniestro. "No somos animales, ¿por qué tratan a nuestros hijos así?", preguntaba entre llantos una mujer, ante el insistente rumor de que los reclusos habían sido golpeados y castigados después del accidente.

"Fierros humeantes"

Sólo por la tarde lograron calmarse los ánimos en los alrededores del penal, luego de que parlamentarios de izquierda, encabezados por el senador Alejandro Navarro y el diputado comunista Hugo Gutiérrez, consiguieron ingresar en el penal y armar un listado, firmado de puño y letra por los presos sobrevivientes. El diputado Gutiérrez fue el encargado de dar a conocer la buena noticia a sus familiares.

"Esto era un infierno. Fierros humeantes y un calor espantoso. Tenemos a nuestros presos condenados a muerte de manera encubierta. Esto es muy angustiante", relató a La Nacion el senador Navarro al salir del penal.

La Nacion tuvo acceso a fotografías tomadas por personal policial que ingresó en el penal. En ellas pueden verse incontables cuerpos apilados en las galerías, mientras empleados del SML toman muestras.

Según varios testigos, en el lado norte de la torre 5, en la que se desató el incendio, aún se veían restos humanos y podía percibirse hasta la noche de ayer un olor nauseabundo.

También llegó hasta la cárcel de San Miguel el arzobispo de Santiago, cardenal Francisco Javier Errázuriz. "Fue un golpe tremendamente inesperado, sabíamos que a veces se producen situaciones muy difíciles en las cárceles, pero 81 muertos es algo realmente terrible y pensar que estamos pidiendo hace tanto tiempo preocupación por la convivencia en las cárceles", dijo el purpurado.

"Con hacinamiento es imposible la rehabilitación, necesitamos un recinto de rehabilitación, donde puedan crecer en su dignidad humana", añadió.

"La agenda de derechos humanos está hoy instalada en las cárceles y las condiciones de hacinamiento efectivamente comprometen la dignidad de los internos. Sin eufemismos, hay compromiso y vulneración de los derechos humanos", reconoció el ministro de Justicia, Felipe Bulnes.

Numerosas familias se preparaban para pasar la noche en las afueras de la cárcel de San Miguel, a la espera de obtener noticias.

"Queremos que nos digan qué pasa con nuestros hijos. ¿Acaso estamos pidiendo mucho?", se lamentó una madre desesperada.

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