El negocio de las tragamonedas es mayor para los privados que para el Estado provincial y eso se nota en las cifras que aporta el propio Instituto de Juegos y Casinos.
Bianchinelli puso sobre la mesa un cuadro comparativo del que emana que el cambio de las condiciones del contrato entre 2011 y 2013 hizo triplicar las ganancias del operador privado (MCE), mientras que el Estado recibió menos del doble.
Los fondos del juego, de los que la salud y la acción social apenas reciben el 7,6 por ciento, son muy altos. En abril de 2011, con un canon de sólo 26,23 por ciento para la empresa de Vila y Manzano, el operador se quedó con 1.108.281 pesos por el servicio de máquinas. En cambio, en abril de 2013, el privado recibió el triple: 3.368.378 pesos.
En ese periodo, MCE incremento la planta de máquinas de 350 a 569.
El Estado también cobró más, pero no creció tanto. En abril de 2011 recibió 3.116.961 pesos, mientras qye en enero de 2013 cobró 5.033.663 pesos. O sea, menos del doble.
Hay que tener en cuenta además que esta cuenta incluye un porcentaje para el privado del 40.09 por ciento. Es decir que no incluye la última etapa del convenio, que lleva el cánon al 47 por ciento.
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