Productores no quieren hablar con funcionarios de segunda línea y exigen que el Gobernador y el Vice los reciban "como antes".
TUCUMÁN (Redacción).- Los agricultores, denominados autoconvocados, que ayer concretaron un “tractorazo” armaron un campamento en la plaza Independencia frente a Casa de Gobierno para exponer la crisis del agro ante el Ejecutivo provincial y reclamarle soluciones de fondo.
Los manifestantes rechazaron hablar de nuevo con funcionarios de segunda o tercera línea porque “no pudieron solucionar nada” y exigieron hablar directamente con el gobernador José Alperovich o el vice Juan Manzur pero la reunión no se dio y los productores se sintieron ofendidos. “Antes de las elecciones podíamos hablar con ellos, ahora no”, se quejaron.
Los productores llegaron acompañados por la Sociedad Rural de Tucumán (SRT) y por cañeros del este (también atraviesan una crisis) exigiendo otro tipo de soluciones al que se le ofreció al sector productivo unos días antes de las elecciones cuando los productores tenían cortados los accesos a Tucumán.
“La situación de los productores de granos está agravándose debido a las políticas nacional y provincial. Nos llevan en esta campaña a una situación de quiebre, teniendo en cuenta también la caída de los precios internacionales”, explicó Gonzalo Blasco, a la prensa local.
“La situación es mala si uno se atrasa con (el pago de) los impuestos. Pero, ¿cómo es la manera de cobrar de la Dirección General de Rentas? Sin notificación previa, traban y embargan las cuentas. Ha llegado primero el embargo y luego la notificación del correo para acceder al plan de pago”.
Dijo que la DGR “ejecuta sobre las tributos comunales y provinciales sobre un mismo inmueble”. “La situación es difícil. Se ha cortado la cadena de pagos y con cuentas trabadas no hay posibilidad de acceder a una financiación en alguna entidad”, añadió.
“Estamos a 1.200 kilómetros de los puertos. El campo no tiene rentabilidad. Estamos cosechando a pérdida. Se necesita producir 2.500 kilos de soja por hectárea para cubrir los costos de siembra, fumigación, cosecha y flete. Pero tenemos un rendimiento de entre 2.000 y 2.200 kilos. Inclusive, nos embargan las cuentas corrientes”, contó otro autoconvocado, de 34 años, quien pidió que su nombre se mantenga en reserva, pero se presentó como la cuarta generación de una familia de productores agropecuarios.
“La situación es terminal. Si no hay una mejora, no podremos trabajar en el campo. Y detrás del campo vienen luego los empleados, los almacenes de los pueblos, las estaciones de servicio y los camioneros. En definitiva, el interior del país se frena”, comentó. “Estamos a punto de abandonar”, advirtió.


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